Lo último que he leído ha sido -Perfiles, de Woody Allen- y me ha gustado mucho. Un libro de fácil lectura y que al mismo tiempo te saca unas cuantas risas.
Mientras, a través del eMule, he descargado varios libros en formato pdf, los cuales aprovecho a leer cuando estoy en el trabajo (y cuando he finalizado las tareas propias este). De estos documentos menciono aquí el siguiente; “Tantra: Espiritualidad y Sexo” de Osho, el cual me ha parecido interesante.
Aunque me he quedado con poco (mi cerebro no da pá muxo) hay una parte en la que se reconoce que la filosofía no tiene utilidad práctica, salvo la de atormentar adolescentes que llegan a leer algo de Kant por razones distintas al insomnio. Esto no quiere decir que la filosofía no sea interesante.
No me enrollo más, que si no la acabaré "liando parda". Ahí va un copypaste de un fragmento del libro:
[…] Y la filosofía es mayoritariamente un absurdo: pensar acerca de cosas que no tienen ninguna utilidad.
Me contaron… a Mulla Nasrudin le gustaba una chica, pero tenía muy mala suerte con las chicas: ninguna se interesaba por él. Un buen día se le presentó la oportunidad de tener, por primera vez, una cita con una chica. Así que le preguntó a un amigo: “Cuál es tu secreto? Tú eres irresistible para las mujeres, las hipnotizas; y yo siempre fracaso… dame algún consejo. Tengo una cita con una chica, cuéntame algún secreto”.
El amigo le dijo: “Recuerda tres cosas, habla siempre sobre comida, familia y filosofía”.
“¿Por qué sobre comida?”―le preguntó Mulla.
El amigo le respondió: “Suelo hablar de comida porque así la chica se siente bien ―todas las mujeres están interesadas en la comida. Ellas son el aliento de los bebés, ellas son el alimento de la humanidad, por eso están básicamente interesadas en la comida”.
Mulla dijo: “De acuerdo. ¿Y por qué sobre la familia?”.
“Pregúntale acerca de su familia y así tus intenciones parecerán respetables” ―le explicó el amigo.
Entonces Mulla le preguntó: “¿Y por qué sobre filosofía?”
El amigo le dijo: “Háblale de filosofía. Eso hará que ella se sienta inteligente”.
Con estas premisas, Mulla acudió a la cita. Al ver a la chica, inmediatamente le dijo: “¡Hola! ¿Te gustan los espagueti?”.
La chica, desconcertada, le dijo: “¡No!”.
Así que Mulla le formuló la segunda pregunta: “¿Tienes algún hermano?”.
La chica todavía más perpleja le dijo: “¿Qué clase de cita es ésta?”. Y añadió: “¡No!”.
Por un momento Mulla se quedó en blanco: “¿Cómo introducir la filosofía?”. Así que, superado el lapsus, le preguntó: “Si tuvieras un hermano, ¿le gustarían los espagueti?”.
Esto es filosofía. La filosofía es, en mayor o menor medida, un absurdo. El Tantra no está interesado en la filosofía; está interesado en lo existencial.[…]



