domingo, 15 de septiembre de 2013

VULCANO

Ayer estuve en la protesta contra el toro de la vega. Aunque se junte tanta gente no va a servir de nada, pero es más personal que otra cosa.
No llegué ni a la sede de la calle Genova ni a la de Ferraz, pero estuve en Colón y exterioricé el asco que esa "tradición" me provoca.
Lo que más gracia me hizó y me indignó, todo al mismo tiempo, es el despliegue policial que se montó. 
¿A quienes creían que íbamos a matar? Los asesinos SON ELLOS.

Y GRITO:

TORDESILLAS ASESINA

sábado, 17 de agosto de 2013

Exteriorizar



Ahora voy a exteriorizar la mala leche que llevo dentro y lo voy hacer con palabras. 

Mis vecinos todos son gilipollas, los viejos por viejos y los jóvenes por jóvenes.

El matrimonio de viejos que vive sobre mí, claro, como no tienen otra cosa que hacer, todos los días a mover muebles para limpiar. Asi tienen el parquet, apagado y revenido y a mí la cabeza como un bombo.
Los otros de arriba del lado izquierdo, como tienen mucho tiempo libre (mira que lo digo siempre, tanto tiempo libre es muy malo) pues porque sí, por sus cojones han  decidido cambiar los felpudos de todos los vecinos para que seamos, osea, todos iguales. 
Llegas un día a tu casa y encuentras que el felpudo que YO había comprado a MI gusto, me lo colocaron en una bolsa de plástico y colocaron uno malo y encima feo, como estampado de las pantunflas que llevaba mi abuelo antes de estirar la pata.
Cambio el felpudo y ya tenemos a la viejuna llamando a mi puerta. Que si que vale, lo que usted diga que yo haré lo que me salga del coño. No va a quedar asi. Es una gran tontería, pero no es el felpudo en si, es la autoridad que se toman por su propia cuenta.
Luego, y por segunda vez, vuelven a mojarme el techo del baño y encima me dicen que vaya yo a mapre a decirles que vengan a pintarlo. ¿Perdón? A lo mejor también tengo que arreglarles la fuga... 

Ahora voy a exteriorizar manualmente. Ya han lavado. Tienen la ropa tendida. Voy a lijar la puerta...

martes, 6 de agosto de 2013

¿Tú otra vez?

Madre mía, más de un año sin escribir nada por aquí.
Con todo lo que podría haber escrito... No sé si para ello no tenía ganas, ánimo, nada o mucho que contar; Ah!! que no podía pagar adsl porque tuve que comprar un colchón y cama nuevos. Qué cosas.

Hará como dos meses ya conseguí tener conexión en casa, más que nada porque se puede pagar. Al tener, lo primero que hice fue conectar la xbox 360, jugar como una posesa y echar una partidita on-line en el magic.
Lo mío con los videojuegos es muy de vicio, pero como siempre digo, no hay nada mejor que caer en la tentación para librarte de ella.

No dispongo de mucho tiempo para poder escribir ideas, sueños, alegrías y/o enfados.
De lo que no se debe prescindir es de saber todo lo que tengo que me quita tiempo, lo cual me da muchas otras satisfacciones, buenas o malas, según con los ojos y mente que se vea, pero que las tengo.

Y tras este parrucheo de palabrejas...

BIENVENIDA PERRACA!!

martes, 26 de junio de 2012

SIN

El agobio de no tener dinero, no tener un hogar normal en el que vivir, no tener como sobrevivir. 

Pero más agobiante es no tener tiempo ni para morir.

martes, 13 de marzo de 2012

El filo del sexo

Cuantos días de mimos. Cuantas noches de pasión. Me llenas de amor, me llenas de lujuria.
Pero últimamente no sé que me ocurre, no necesito más de lo que me das. Como siempre, no sé nada.

Hay que despejarse, así que salgo a darme un paseo por Madrid, por ahí siempre veré cualquier cosa. Tiendas de ropa, muy soporífero. Tiendas de calzado, no me interesan, yo voy en deportivas. Tiendas de juguetes, no tengo niños. Etc.... ¡Una tienda de caza!, y extrañamente quedo absorta observando el escaparate. Y así, en pocos minutos mi cerebro selecciona su arma.

Después de toda la tarde andando, llego por fin a casa. Tú estás viendo la televisión y en cuanto me ves, me llenas de besos, y yo a ti. No me preguntas qué he comprado o dejado de comprar. Has visto una simple bolsa del stradivarius y has dado por hecho que un trapito. Como te quiero.

Dieron las tantas de la noche, hablando, cenando, hablando y follando. A las tantas de la madrugada que nos debimos quedar dormidos, tú más que yo. Seguía con esa desazón en el cuerpo. Me levanté de la cama sigilosamente y despacio cerré la puerta de la habitación. Y con mucha delicadeza, del rincón del salón cogí la bolsa del stradivarius para sacar el "nuevo trapito". Un largo cuchillo. Tan grande. Lo miré con admiración tonta, algo tan común... Delicadamente le retire su capuchón. Comienzo a girarlo y deslizarlo suavemente por entre los pechos. Paso un dedo húmedo por el filo . Esa fina punta paseándola de abajo a arriba, de lado a lado y más fuerte de arriba a abajo. Esa sensación me agitaba por dentro y fuera. Todo iba bien hasta que tuve el orgasmo y el cuchillo resbaló.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El peor error de la historia


En su ensayo de 1987, The Worst Mistake in the History of the Human Race (El peor error de la historia de la raza humana), el antropólogo Jared Diamond comentaba la cantidad de tiempo libre que disponía la gente hace más de 10.000 años cuando vivían en tribus y se limitaban a cazar y poco más.  De media trabajaban entre 12 y 19 horas a la semana. El resto de su tiempo lo dedicaban al ocio.
No obstante, con la llegada de la agricultura hace unos 10.000 años, las vidas de los humanos empezaron a ser más intensas laboralmente hablando. La gente se establecía en un lugar para mantener sus cultivos. Esto, pese a que pueda parecer lo contrario fue malo para su salud ya que les llevó a una dieta menos variada, trajo enfermedades epidémicas y lo que es peor, creó una división de clases ya que a diferencia de la caza, la agricultura permitía conservar los alimentos por mucho tiempo, o lo que es lo mismo, pemitió el ahorro o lo que es lo mismo, ricos y pobres. En pocas palabras, Diamond postula, que convertirse en especies basadas en la agricultura fue «el peor error de la historia de la humanidad» que con diversos altibajos en la historia nos ha llevado a trabajar cada vez más.
La New Economics Foundation (NEF) afirma que no hay nada natural o inevitable en lo que se considera una semana de trabajo «normal» de 40 horas en la actualidad. Al levantarse mucha gente se ve atrapada en un círculo vicioso de trabajo y consumo. Viven para trabajar, trabajan para ganar dinero y ganan dinero para comprar cosas. En esa ecuación falta un hecho importante que los investigadores han descubierto acerca de la mayoría del consumo material de las sociedades ricas: la mayor parte del placer y satisfacción que obtenemos al comprar es temporal, efímera y principalmente solo relativa a aquellos que nos rodean (que se esfuerzan por consumir aún más en una espiral sin fin).
La NEF alega que necesitamos conseguir tener vidas verdaderamente felices, necesitamos retar a las normas sociales y reajustar el reloj industrial que suena en nuestras cabezas. Considera la semana de 21 horas esencial para ello por dos razones: redistribuiría el trabajo remunerado, ofreciendo la esperanza de una sociedad más equitativa (ahora hay demasiados con exceso de trabajo o desempleados) y al mismo tiempo, nos permitiría disponer de tiempo para aquellas cosas importantes para nosotros pero para las que rara vez contamos con tiempo para hacerlas bien, como cuidar de nuestra familia, viajar, leer o seguir aprendiendo.
Por no mencionar, que podría ser la única manera en la que una sociedad global moderna no acabaría con los recursos de la tierra. Crear niveles de vida de la UE para todo el mundo implicaría que en 2050 sería necesario un crecimiento de la economía mundial seis veces mayor, lo que tendría posibles consecuencias devastadoras. En lugar de hacer crecer la economía, quizás necesitamos recalibrar a la sociedad para que todo el mundo sea más feliz y tenga éxito con menos.
Los retos son importantes, ninguno mayor que conseguir que la mayoría de la sociedad pueda vivir con la mitad de sus ingresos actuales. Y sin duda, muchos considerarán esto como socialismo o algo peor. Otros tantos se opondrán a que les digan que 21 horas es normal o que 80 es demasiado.  John Maynard Keynes, dijo en 1930 que a principios del siglo XXI trabajaríamos solo entre 15 y 21 horas a la semana, y que estaríamos centrados en «cómo utilizar la libertad obtenida al desprendernos de la presión de las preocupaciones económicas». Como escribe la NEF: «Keynes se equivocaba en su previsión, pero no estaba equivocado, según nuestro parecer, en concebir una manera muy distinta de utilizar el tiempo».
La experiencia francesa demostró que las 35 horas semanales son probablemente una utopía y la actual crisis nos está haciendo a todos trabajar más cobrando menos, por otro lado las legislaciones laborales no están orientadas hacia este modelo de pocas horas, pero reflexionando sobre la alarmante tasa de desempleo ¿no tendría sentido replantearnos nuestra jornada? ¿no estamos infravalorando demasiado nuestro tiempo libre?.
Quizás en vez de una reforma laboral, necesitamos una reforma mental.


martes, 10 de enero de 2012

Se acabó

¡Por fin! Se acabó la navidad, toda la parafernalia que conlleva. Deseosa de volver a la rutina.

He trabajado la Nochebuena, la Nochevieja y el día de Reyes. Ya, al fin y al cabo son noches como otras cualquiera, pero en mi trabajo se ha notado y eso han sido las nueve noches más largas de mi vida.
También ha sido bueno porque de esa manera no he tenido que estar en familia, porque no me gusta, así de simple. Aún así la discusión con mi madre se ha repetido como todos los años. Lo que más me dolió fue que dijera que mi regalo no lo quería porque no le gusta y no le hace falta...

Pero aquí resalto que han sido especiales porque he estado trabajando con personas, compañer@s, que también son más que eso. Les doy las gracias por hacerlo más leve, más llevadero. Quiero compartirlo y por eso voy a poner las fotos que nos hicimos en Nochebuena.




jueves, 29 de diciembre de 2011

EL HEROE

Estábamos tomando unas cervezas en la terraza de un bar al lado del parque. Hacía un día estupendo y la charla era bastante animada. Mis amigos, un matrimonio con dos hijos pequeños (un niño y una niña), son simpáticos y afables. No recuerdo el tema de la conversación, probablemente despellejábamos a algún conocido desagradable o contábamos algún chiste, puede ser. El caso es que vi de reojo cómo el niño, a unos veinte metros de nosotros,  hablaba con un tipo vestido con mono de mecánico y me llamó la atención. Miré a mis amigos pero estaban riendo y no quise romper el momento. Volví a mirar hacia el chaval y lo que vi me dejó paralizado: el tipo metía al niño en una furgoneta, por la parte de atrás y precipitadamente. En seguida se montó en el asiento del conductor y arranco a toda prisa; mis amigos eran completamente ajenos al suceso, seguían a lo suyo, y la niña tomaba un refresco con cierta parsimonia. Estaban secuestrando al niño y nadie parecía darse cuenta.

Como no era momento de andar con explicaciones, salí corriendo, atajando por el parque hacia una calle por la que, con algo de suerte, tendría que pasar el secuestrador y tal vez yo podría hacer algo por detenerle. Si le dejaba escapar, probablemente jamás volveríamos a ver al niño con vida. La sola idea me daba escalofríos.

No sé de dónde saqué fuerzas para correr tanto, mi estado físico no es el más perfecto del mundo precisamente, pero conseguí alcanzar la furgoneta por milímetros. El cabrón llevaba la ventanilla abierta y me lancé a su cuello, pillándole desprevenido. La furgoneta cambió bruscamente de trayectoria y fue a chocar contra los coches aparcados. Mi única preocupación era el niño, esperaba que no le hubiese ocurrido nada. Yo me hice polvo la espalda con el golpe, pero en ese momento no me importaba. El conductor se rompió la cabeza contra el parabrisas, estaba lleno de sangre, inconsciente o muerto, a mi me daba igual.  

Se oían voces y murmullos, empezaba a llegar gente a ver qué había ocurrido. Yo me dirigí como pude a la parte de atrás de la furgoneta, a ver cómo estaba el niño. Abrí con mucha dificultad y estaba allí, llorando pero sano y salvo. Vi como llegaban corriendo sus padres y me desmayé.

-No, no soy un héroe, hice lo que tenía que hacer, era mi obligación. Me siento orgulloso de haber salvado una vida y haber quitado a un secuestrador de las calles. No merezco esta medalla, fue un honor ayudar a mis amigos.

Me desperté justo cuando iban a ponerme la medalla al valor o algo así. Al lado de mi cama, estaba mi amigo, el padre del niño.

-Vaya, ya te has despertado ¿qué tal estás?

-Bien, me duele un poco la cabeza, pero bien. ¿Y vosotros? ¿el niño?

-El niño, muy bien y nosotros... pues jodidos, te has cargado a mi cuñado y casi matas a mi hijo, hijoputa, ¿por qué lo hiciste?

-¿Qué? ¿tu cuñado?

-Te estábamos contando, entre risas, lo que se divierte el niño montado detrás de la furgoneta de su tío y saltaste de repente de la silla y la liaste buena ¿por qué?

-Yo pensaba que le estaban secuestrando...

-Tú eres un gilipollas que nunca escucha, que siempre estas mirando a la pared alelado, que no te enteras de nada. Matas a mi cuñado y ahí estás, tan tranquilo, con dolor de cabeza y una pierna rota.

-¿Qué? ¿me he roto una pierna? ahora si que me has jodido el día.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Gente repugnante

Creo que fue ayer mismo cuando encontraron a una chica que se llamaba Avellaneda, de Collado Mediano; yo vi los carteles de búsqueda, con su foto, y me llamó la atención su nombre, es raro. La encontraron muerta, en un vertedero. 
La mató, por lo visto, un tipo con el que no se quiso acostar. 
Ahora estamos a vueltas con el juicio de esos prendas, el cuco, el... como se llame... ah, sí, el carcaño, unos cuantos niñatos imbéciles que mataron a Marta del Castillo porque sí, porque son unos garrulos y por mi que se jodan, a la puta cárcel, por paletos, violadores y asesinos. 
Ah, pero con lo de gente repugnante me refiero a otros, honrados ciudadanos que se ponen a las puertas de los juzgados a chillar y a insultar a los presuntos delincuentes, quienes tienen que ir protegidos por policías. 
Son gente de mediana edad y que seguramente no tienen nada que ver con la víctima y que quieren demostrar a los demás que ellos sí son gente decente, no como esos asesinos, son de otra casta. 
Tienen pinta de analfabetos indignados y me pregunto qué harían si les dejasen a ellos impartir justicia. Eso les molaría, seguro que se recrearían torturando a los delincuentes, porque no son como ellos.
Son de los que lapidarían a cualquiera por pura venganza. Trogloditas incultos con los pies clavados a un pedazo de asfalto que justifican la tortura y el homicidio si son ellos los ejecutores.
Ahora mismo vengo del descansillo de un vecino mío. He ido a chillarle a su puerta que a ver si paga la comunidad, que yo sí la pago, yo no soy como él. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Dar y no poder

El runrun ha vuelto y no me deja dormir.
Pienso en las compras y en la gente que va y en como se pelean por unos miseros mazapanes y mierda de esa solo porque pone que están en oferta y me dan ganas de llorar.
Pienso en el
pichu muerto y me pongo a llorar.
Me miro en un espejo y doy pena y la imagen no me deja dormir.
Los ojos me escuecen pero no me dejan que los cierre.
Viene mi madre y suelta una de sus
gilipolleces, una de tantas y me dan ganas de llorar.
Pienso en lo que no tengo que pensar.
Me pesa la barriga pero no puedo cagar.
El
runrun sigue y no se va a ir.
Se aproxima una tormenta personal, lo veo muy mal.

Fundido en Negro

miércoles, 19 de octubre de 2011

El cartelito

Yo había visto cartelitos de esos por ahí, pero nunca los hice mucho caso, me parecía algo ridículo y patético. Ayer, sin embargo, me dio por pensar en su utilidad. Encontré, dando un paseo,  tres o cuatro de esos carteles y me dije: "si llevan años poniéndolos, será porque el asunto funciona" y decidí hacer lo mismo.

En una cartulina blanca, algo más grande que un folio, puse con letras primorosas y negras: "SE NECESITA CHICA"

De momento, me han llamado varios señores en paro, diciéndome todos prácticamente lo mismo, que ellos pueden hacer lo que una mujer, pero mejor hecho, y que incluso estarían dispuestos a ponerse unas faldas si fuera menester. 

También me han llamado algunas mujeres preguntando que cuanto les pagaría. Yo les contesto a todas, amablemente, que no busco prostitutas, pero todas se enfadan, algunas incluso me insultan y amenazan con denunciarme por llamarlas putas. Pero si yo no tengo nada contra la prostitución, pero no es eso lo que busco.

Yo creo que el cartelito está bien redactado, no sé dónde está el fallo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Me gustaría haberlo inventado yo, joer

(Fue en la puerta del Sol de Madrid)

Minnie Mouse y Dora la Exploradora se enzarzaron en una pelea a mediodía de ayer hasta que una patrulla de la Policía Municipal logró separarlas. Bob Esponja y su compañero Patricio trataban de mediar entre ellas

Decenas de niños y mayores contemplaron perplejos, a mediodía de ayer, como Minnie Mouse atacaba agresiva a Dora la Exploradora y ambas se enzarzaban en una pelea que, según testigos presenciales, se prolongó durante alrededor de veinte minutos.

En un primer momento la cómica situación no pasó a mayores gracias a la no menos cómica mediación de Bob Esponja y su compañero de aventuras Patricio. Ambos trataron de retener a los iconos de Disneypara evitar el enfrentamiento. Y aunque la noticia, por curiosa, pueda no parecer real, el caso es que un nutrido grupo de personas contemplaron atónitas la escena.

Al llegar al lugar una patrulla policial consiguieron separar al ratón de la aventurera pero, aún así, Minnie no cejó en su empeño de insultar, espetar y tratar de agredir a su colega de dibujos animados. Bob Esponja se alzó, una vez más, como un héroe entre los más pequeños logrando evitar un enfrentamiento directo entre ambos.

Probablemente la mayoría de los testigos no sabían que lograr una buena ubicación y llamar la atención de los más pequeños en la Puerta del Sol reporta importantes beneficios. "En un día fuerte que la cosa se desarrolle bien", explica uno de los personajes disfrazados, "se pueden sacar casi 300 euros". El pasado sábado era uno de esos días "fuertes" y de las tensiones se pasó a las manos.

Coco y Elmo aprovecharon la situación para lograr más propinas

Durante el despiste generalizado de sus compañeros de profesión, Coco y Elmo demostraron que son de barrio (Sésamo) y conocen la calle. En un alarde de picaresca lograron captar la atención, durante los veinte minutos que duró el enfrentamiento, de una buena parte de las familias que paseaban por la plaza. Así,aprovecharon el despiste del resto de estrellas para dejarse hacer decenas de fotos y carantoñas de los más pequeños y embolsarse decenas de propinas de los padres.

Al final, como en los dibujos animados, todo volvió a la calma y cada personaje continuó con su tarea.

martes, 4 de octubre de 2011

Relato Corto

Hola, amigos (de alguien, seréis amigos de alguien, digo yo. Y si no, os dejo que seáis amiguetes míos).
Bueno, el caso es que estoy en un tasher de hescritura y me toca presentar un relato corto. Bueno, ellos lo llaman así, pero en realidad es el doble de largo que cualquiera de mis posts; el caso es que os lo voy a enseñar para, si tenéis a bien, leerlo.
Bueno, es un post que ya tenía, pero lo he aumentado de tamaño, metiendo citas, copypastes y trozos de un libro de Ana Rosa Quintana que seguro que nadie se entera.

Pues nada, helo aquí:



(Lo he puesto aquí porque en mi blog no entra ni Dios. Y eso que Dios casi siempre sale en mis posts).



La Caída

Estaba cayendo y no sabía cómo había llegado hasta allí, sólo sabía que el suelo, a muchos metros aún, se me acercaba de forma irremediable, claro, estaba cayendo, ya lo he dicho. Por si acaso no era un sueño, intenté tirar de la anilla del paracaídas, porque todo el que cae desde gran altura debe llevar un paracaídas reglamentario, si quiere vivir. Yo no tenía ni anilla, ni mochila ni paracaídas ni nada, me iba a pegar una hostia del quince. Chillar no me iba a servir de nada, así que intenté sacar un cigarrillo (ya que me iba a matar, al menos le daría la razón a los de Tabacalera), pero es muy difícil encender un mechero cuando caes a 7,8 metros por segundo (el que quiera datos exactos, que vaya a Internet). 

Justo cuando esperaba el momento de que mi cabeza se juntase con mis tobillos, perdí velocidad y me vi catapultado hacia arriba, tenía una goma atada a los pies, qué cosas. 

Es verdad, con el pedo que llevaba, no me acordaba de que fui a hacer puenting. Busqué en los bolsillos, a ver si tenía para otro viaje, no sabía si admitían tarjeta de crédito.

domingo, 2 de octubre de 2011

La furgoneta "feroz"

Os voy a contar una historia. Sus protagonistas son un lindo y pequeñín Picanto y una horrenda y gigante Transit.




El pequeñín había ido con sus jóvenes y risueños amitos a dar una vuelta, y de paso de ir al carrefour a comprar lo que son comestibles. Se les hechó el tiempo encima, pero no les importaba en exceso, además, a la amita le gusta más cuando el día se hecha encima y oscurece.
Cuando consiguieron colocar todas las bolsas con su compra, montaron en el pequeñín y arrancaron felizmente, camino a casa.
No contaban que la furgoneta feroz también estaba de camino a algún arrabal de la ciudad...
El pequeñín y sus ocupantes iban tranquilos, circulando por el centro de la glorieta maldita, escuchando a la chica de ayer, quiero tener tu presencia, sin documentos... y también ¡¡CUIDADO-CUIDADO!!
La furgoneta feroz se saltó el ceda el paso; dos faros enormes hacia nosotros y ¡¡PUMMM-EMBESTIDA!! El golpe fue tan fuerte que el pequeñín no podía frenar, los cristales reventados cayeron encima del amito y todo el lado derecho destrozado, como una cucaracha pisoteada con ensañamiento. Consiguiendo subir al bordillo de la glorieta maldita, ahí quedó el pequeñín. La puerta de lado derecho quedó tan mal que no se podía abrir, así que el amito tuvo que salir por la ventanilla. La amita salió por la izquierda temblando y llorando porque aún no había asimilado lo que había pasado.
El conductor de la furgoneta feroz vino hacia nosotros, pero no quisimos que se acercase. El amito estaba tan nervioso que lo que en ese momento quería era reventarle la puta cabeza.
Lo mejor fue llamar a los guardianes de los ciudadanos, que tardaron en encontrar la glorieta maldita. Ellos mediaron entre ambas partes, pero pasó mucho tiempo hasta que la señora grúa se llevó al pequeñín a un lugar mejor. No sé como estará ahora, pero espero que mañana se pueda arreglar donde llevarle para que le curen.

La moraleja de esta historia: El tamaño sí importa.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Que cague la perra

Y, hasta que Parba no publique algo, no vuelvo a escribir ná en este blog, que va a parecer que la he matao pa quedarme con su clientela.

Otoño

Ya es otoño, mi estación favorita. Me gusta el ocaso, la tarde, la niebla y la soledad. Todo eso evoca el otoño, tristeza y gabardina. Habrá quien discrepe con sorna: ¿La soledad? Pues sí, otra cosa es que me gusten las mujeres, de eso no he dicho nada aún.
Mi septiembre favorito tiene muchos años, vino tras la playa con un sueño, no puedo ser más claro para no perder el norte. El otoño es el blanco y negro del año, el mundo es gris en otoño, yo nací una tarde gris, aún lo recuerdo.
Para mi, hoy es año nuevo. 
Voy a poner la nota cultural: Quiero morir como Cesar Vallejo, un jueves con aguacero. Lo de París lo dejo para otro rato.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Al mil por mil

Hace un momento, en el arradio (¿qué pasa?), una locutora, con una voz muy dulce, discutía con un compañero suyo, en tono distendido, sobre su estado físico. Entonces ella, le dice: "Yo estoy perfectamente, estoy al mil por mil". 
¡Qué barbaridad, al mil por mil! es lo mismo que al cien por cien, claro, pero suena más fuerte. Si hubiese dicho que estaba al diecisiete por diecisiete, que también es lo mismo, tal vez le hubiesen contestado: "mujer, haz un esfuerzo, eso es poco".
Pues eso, es que soy muy gilipochas pa esas cosas.

(Lo he puesto en letra gorda pa que parezca que he escrito más)

martes, 20 de septiembre de 2011

El cartelito

Ha sido la risa, fíjate en el cartel:




No sabía muy bien cómo enfocar mi comentario jocoso, si hacerlo poniendo muchas faltas de ortografía, si decir que hay un par de palabras bien escritas, si poner también alguno que tengo por ahí...

No se puede escribir peor, qué burra. Yo diría que es una mujer.

Entonces... me acuerdo de una señora que, una vez, me preguntó en el vagón del metro en qué estación estábamos.  Se lo dije y me comento, bajando la voz: "es que no sé leer". Y no me hizo gracia, no me reí, sentí cariño por ella. ¿Por qué? Porque tenía un aspecto de mujer buena y trabajadora, que se había pasado la vida en el pueblo sin conocer otra cosa que el trabajo del campo y las labores de la casa, cuidando primero de sus padres y luego de su marido  y de sus hijos, haciendo una vida sencilla donde las letras no pintan nada. Aquella mujer no tenía culpa de su brutal analfabetismo, había sido la vida, nadie tiene derecho a reírse de una persona así.
Claro que puede ser que esa mujer me estuviese tomando el pelo o que su historia fuese menos tradicional de la que he pintado a brochazos.
A mi me da risa este cartel, pero no puedo evitar pensar en una mujer inmigrante, de mediana edad, cuya vida ha sido un calvario en el país de donde venga (sudamericano, probablemente) y tuvo que emigrar (o  la llevaron obligada) y ahora trabaja para alguien que le ha pedido que escriba ese cartel y lo ha hecho con mucho trabajo. Y lo ha escrito lo mejor que sabe y, si yo me río de ella, la veo ponerse triste y quizás llore humillada. 
Pero yo necesito reírme.
Debe ser ésta maldita enfermedad mental de la que me hablan mis expertos psicólogos.
Yo quiero pensar que ese cartelito lo ha escrito un garrulo de veinte años cuyo único motivo de vivir es el botellón del sábado, las pirulas en la disco y follarse a la Jenny. Ojalá sea así, qué mal escribes, hijo de puta.