El viernes pasado fui a Antón Martín a buscar a mi padre para irnos a Talavera. Yo llegué antes y estacione el coche en Atocha, encima de un bordillo y delante de un monovolumen. Puse los cuatro intermitentes mientras le esperaba. Aquella zona es una mierda, bueno, los que viven en Madrid saben lo que es. Por eso estaba nerviosa, impaciente, porque siempre que voy allí con coche me pasa algo. Claro, esta vez no iba a ser una excepción.
Al poco rato le vi por el retrovisor y toqué el claxon, pero ni de coña me vio porque el monovolumen tapaba por completo mi coche, y es que el picanto es muy pequeño. Pues rápidamente salí del coche y silbé a mi padre. A lo sumo fueron 40 segundos el tiempo del que me retiré del coche. Volví y mi padre detrás. Abrimos el maletero para guardar algunas cosas que llevaba mi padre a mis abuelos. Cuando íbamos a meternos en el coche, un guachupino me preguntó dónde estaba Atocha. Le respondí que ya estaba en la calle Atocha. Decía que se refería a Atocha Renfe, y amablemente le dije que tenía que bajar todo recto. Bueno, aparte de que tenía unas pintas de guarro que tiraba para atrás, no observe nada fuera de lo normal.
Cuando habíamos sobrepasado la Plaza Benavente le pregunté a mi padre que dónde había colocado mi bolso. ¿Qué bolso? me preguntó. No hay ningún bolso aquí. ¡¡MIERDA!! ME LO HAN ROBADO!!! Empecé a temblar, nunca me habían robado, no sabía qué hacer y encima mi padre arremetía contra mí; que si es que estoy siempre dormida, que estoy harta comer, etc.
En cuanto pude, pare en un sitio donde no molestase mucho y a llamar para anular todas las tarjetas. Eso es lo peor, tener que hacer llamadas y luego ir a la comisaría a denunciar el robo.
No llevaba nada de dinero en efectivo, bueno, como mucho 2 euros. La tarjeta del trabajo, el D.N.I., la tarjeta sanitaria, el carné de conducir, las tarjetas de débito, la del carrefour y la de puntos de la BP. Nada realmente importante, más o menos. El mp3 también iba en el bolso, una cámara muy, muy cutre, el módem usb, aunque éste no me valía porque ya no soy de movistar. También un móvil viejo y bloqueado y que no vale ni para reciclar. Lo que si me jodió fue lo de las llaves; las de mi casa y las de Javi también. Eso es lo peor que llevo, mis llaves. Sólo querría recuperar eso. El resto eran cosas materiales, de más valor sentimental que económico.
Ugh... las llaves... Y con lo que me gustaba ese bolso de Betty Boop... snif.
Aunque es una putada, tengo suerte que no me hayan robado al tirón o colocándome una navaja.
He aprendido que no debo dejar bajo ningún concepto el bolso en el asiento del copiloto.
Estoy segura que la mayoría de las cosas que había en el bolso, por ejemplo los documentos, los tiraría por la calle. Así que me queda una pequeña esperanza que alguien los encontrase y en unos días los reenvíen a casa de mis padres, tal como paso cuando perdí el abono transporte.
lunes, 3 de mayo de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
Me gusta esperar
Los fines de semana que trabajo, todos los sábados subo a su casa.
Cojo el 125 en Arturo Soria y en 6 minutos llego al cercanías de Ramón y Cajal.
Normalmente he de esperar unos 30 minutos hasta que llega el tren que va a Valladolid. Aunque es bastante tiempo, y con frío se alarga más, no me importa esperar porque los "krispis" que me sobran del desayuno se los doy a los pájaros, pichones creo que son.
En cuanto me siento, parece que lo huelen porque empiezan a revolotear muy próximos a mí. Entonces abro el tapper y les voy echando los "kripis".
En el vídeo se puede ver. Disfruto viéndolos. Disfruto el que se acerquen.
¿De mayor seré una anciana que da de comer a las palomas? Yo me veo como la vieja de los gatos de los simpson.
Cojo el 125 en Arturo Soria y en 6 minutos llego al cercanías de Ramón y Cajal.
Normalmente he de esperar unos 30 minutos hasta que llega el tren que va a Valladolid. Aunque es bastante tiempo, y con frío se alarga más, no me importa esperar porque los "krispis" que me sobran del desayuno se los doy a los pájaros, pichones creo que son.
En cuanto me siento, parece que lo huelen porque empiezan a revolotear muy próximos a mí. Entonces abro el tapper y les voy echando los "kripis".
En el vídeo se puede ver. Disfruto viéndolos. Disfruto el que se acerquen.
¿De mayor seré una anciana que da de comer a las palomas? Yo me veo como la vieja de los gatos de los simpson.
lunes, 19 de abril de 2010
Maja
Pues la noche del domingo ha ido bien, muy tranquila. Será una "intro" a un buen comienzo de lunes. Aunque mi comienzo, va a ser en buena parte mientras duermo.
La mejor llamada de toda la jornada ha sido la de un señor, por la voz un setentón, que ha entrado a saco diciendo que llevaba desde las once de la noche sin luz.
Cuando los clientes hablan de mala manera cuando encima es por un aviso de un fluorescente fundido, me pongo a la defensiva, pero con este señor he decido esperar a tomar esa actitud. Tranquilamente pero con tono alto de voz: ¿Pero dónde no hay luz? ¿Qué donde no hay luz, señor?
El hombre me responde: ¡Pues en mi piso!
¡¡Toma!! Así que le digo, y siguiendo con tono alto de voz (el hombre era un poco duro de oído) que a donde estaba llamando es una empresa de ascensores y que tenía que llamar a la compañía de la luz.
Ayyyy, pobre hombre, que me dice qué como se hace eso. Pues como yo soy muy maja, le he dicho que cogiese una factura de la luz para ver el teléfono y así pudiese llamar, porque yo no estoy en Salobreña y no se que compañía trabaja allí. Pero no ha sido tan fácil. El señor me dice que está de alquiler y apenas lleva un mes allí, así que le sugerí que llamase a información telefónica. Ayyyy, ¡hombre! Me pregunta cual es el número, que tampoco lo sabe. Pues como soy tan maja, se lo digo, pero demasiado rápido. El hombre ruega que no le cuelgue, que le dé tiempo para coger un bolígrafo y papel para apuntar. -¡Por supuesto, señor, -le digo. -Cuando lo tenga a mano se lo digo. Un minuto después consiguió apuntar y agradecerme y reagradecerme la ayuda.
Lo de este señor me ha hecho gracia pero me ha motivado. No tiene nada que ver con el señor que llamó hace dos noches porque se le había caído el techo de la cabina en la cabeza. Por supuesto, es una putada, pero cojones, si llamas para dar ese aviso todo indignado (todo lo indignado que la cogorza le debía permitir) no me preguntes qué haces, lo más lógico para cualquier persona es irse a urgencias, que es una de las cosas que le dije, aparte de que llamase al 112 para que hablase con un médico o le mandasen una ambulancia.
Tras cortar la llamada no pude evitarlo, y mirando a mi compañero, me burlé de él y nos estuvimos descojonando de la risa un rato.
Pero de verdad que en el fondo soy maja, aunque sea muy en el fondo.
La mejor llamada de toda la jornada ha sido la de un señor, por la voz un setentón, que ha entrado a saco diciendo que llevaba desde las once de la noche sin luz.
Cuando los clientes hablan de mala manera cuando encima es por un aviso de un fluorescente fundido, me pongo a la defensiva, pero con este señor he decido esperar a tomar esa actitud. Tranquilamente pero con tono alto de voz: ¿Pero dónde no hay luz? ¿Qué donde no hay luz, señor?
El hombre me responde: ¡Pues en mi piso!
¡¡Toma!! Así que le digo, y siguiendo con tono alto de voz (el hombre era un poco duro de oído) que a donde estaba llamando es una empresa de ascensores y que tenía que llamar a la compañía de la luz.
Ayyyy, pobre hombre, que me dice qué como se hace eso. Pues como yo soy muy maja, le he dicho que cogiese una factura de la luz para ver el teléfono y así pudiese llamar, porque yo no estoy en Salobreña y no se que compañía trabaja allí. Pero no ha sido tan fácil. El señor me dice que está de alquiler y apenas lleva un mes allí, así que le sugerí que llamase a información telefónica. Ayyyy, ¡hombre! Me pregunta cual es el número, que tampoco lo sabe. Pues como soy tan maja, se lo digo, pero demasiado rápido. El hombre ruega que no le cuelgue, que le dé tiempo para coger un bolígrafo y papel para apuntar. -¡Por supuesto, señor, -le digo. -Cuando lo tenga a mano se lo digo. Un minuto después consiguió apuntar y agradecerme y reagradecerme la ayuda.
Lo de este señor me ha hecho gracia pero me ha motivado. No tiene nada que ver con el señor que llamó hace dos noches porque se le había caído el techo de la cabina en la cabeza. Por supuesto, es una putada, pero cojones, si llamas para dar ese aviso todo indignado (todo lo indignado que la cogorza le debía permitir) no me preguntes qué haces, lo más lógico para cualquier persona es irse a urgencias, que es una de las cosas que le dije, aparte de que llamase al 112 para que hablase con un médico o le mandasen una ambulancia.
Tras cortar la llamada no pude evitarlo, y mirando a mi compañero, me burlé de él y nos estuvimos descojonando de la risa un rato.
Pero de verdad que en el fondo soy maja, aunque sea muy en el fondo.
miércoles, 24 de marzo de 2010
Ruinoso
Como el título del post está el edificio, los 3 bloques. El bloque donde yo vivo ha empeorado rápido en poco tiempo. Los dedos de mi mano caben de bloque a bloque. Así, no me he extrañado, no me ha sorprendido, que el Ayuntamiento haya declarado la edificación en ruinas. Y nos ha dejado muy claro el asunto: O se empiezan YA las obras, o nos expropian con la consecuente multa.
Antes panicaba porque la casa se iba a caer. Mi miedo aumentaba cuando veía sin cesar casos de casas, que aún sin grietas, ¡¡PUM!! a tomar por culo todo. Por eso, bueno, es una de las razones, por las que dejé de dormir en la habitación y prefiero dormir en el sofá en plan rollito de primavera.
En un ratito hay junta extraordinaria para volver a tratar el tema. ¿Pero no ven que no hay tema que tratar? Por favor, cueste lo que cueste, hay que contratar una empresa que haga las obras.
Si los viejitos piensan que como les queda ná y menos... pues para qué. Pero hay mucha más gente en la mancomunidad.
Si me quedo sin casa, me quedo prácticamente muerta; pero antes muerta que volver a casa de mis padres.
La ansiedad vuelve a mí. Estoy nerviosa. Vamos a ver...
Antes panicaba porque la casa se iba a caer. Mi miedo aumentaba cuando veía sin cesar casos de casas, que aún sin grietas, ¡¡PUM!! a tomar por culo todo. Por eso, bueno, es una de las razones, por las que dejé de dormir en la habitación y prefiero dormir en el sofá en plan rollito de primavera.
En un ratito hay junta extraordinaria para volver a tratar el tema. ¿Pero no ven que no hay tema que tratar? Por favor, cueste lo que cueste, hay que contratar una empresa que haga las obras.
Si los viejitos piensan que como les queda ná y menos... pues para qué. Pero hay mucha más gente en la mancomunidad.
Si me quedo sin casa, me quedo prácticamente muerta; pero antes muerta que volver a casa de mis padres.
La ansiedad vuelve a mí. Estoy nerviosa. Vamos a ver...
jueves, 18 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
CaraPoker
Si lo tengo totalmente superado, no me entiendo. Por qué se me queda cara de poker al leer 2 comentarios de Al y Changa en el perfil de ésta. ¿Y cómo/por qué llegué hasta ahí?
Yo que le cuento con detalles lo que hago me molestó que no me lo contara, y eso que los comentarios tienen fecha de Febrero.
Pues esa tontería me hizo decaer mucho. Y es que no tiene otro nombre: TONTERÍA. Sí, Parba, eso es. Pero por más que repito esa palabra en mi cabeza, no consigo mentalizarme y ha hecho que decaiga mucho mi actitud. De hecho, ayer, le hice un regalo, con el consecuente mínimo ánimo. Hacía tiempo que le daba algo y no me hacía ilusión. Claro que me alegra que le gustase, pero faltaba algo. Al menos para mí.
No sé si sacar el tema. Creo que no, y menos después de casi 15 días.
Seguiré con mi cara de poker y pensando que comienzo a estudiar de nuevo.
Yo que le cuento con detalles lo que hago me molestó que no me lo contara, y eso que los comentarios tienen fecha de Febrero.
Pues esa tontería me hizo decaer mucho. Y es que no tiene otro nombre: TONTERÍA. Sí, Parba, eso es. Pero por más que repito esa palabra en mi cabeza, no consigo mentalizarme y ha hecho que decaiga mucho mi actitud. De hecho, ayer, le hice un regalo, con el consecuente mínimo ánimo. Hacía tiempo que le daba algo y no me hacía ilusión. Claro que me alegra que le gustase, pero faltaba algo. Al menos para mí.
No sé si sacar el tema. Creo que no, y menos después de casi 15 días.
Seguiré con mi cara de poker y pensando que comienzo a estudiar de nuevo.
miércoles, 3 de marzo de 2010
HISTORIA 3: la dama y el padre: Fin
En casa del párroco ocurrían unos sucesos terribles. Una de sus hermanas había empezado a pronunciar unos discursos llenos de vaciedades en alemán, lengua que desconocía por completo. Peor aún: cuando ella callaba, los pronunciaba un hermano del párroco, que residía en la misma casa.
La noticia ya corría por doquier. Pronto, el párroco tuvo que admitir que le resultaba imposible seguir viviendo en su casa: se abrían puertas y ventanas, y golpeaban frenéticamente. Toda la noche se escuchaban lúgubres deslizamientos...
La madre del párroco tampoco lograba conciliar el sueño y el mismo párroco terminó por perder los estribos. Llegó al punto de pedirle a un matón del pueblo que durmiese en su habitación. El matón aceptó.
Sin embargo, la primera noche, a los primeros alborotos, se vio que tal medida era inútil. El padre salió de su habitación y corrió escalera arriba para reunirse con su anciana madre. El matón, al no poder seguirle, saltó por la ventana.
La dama, todo lo oía desde la capilla.
En el última sesión de exorcismo, la dama, muy despacio y en silencio, abandonó el sillón y se deslizó hasta quedar tendida en una colchoneta. El padre Veronesi le ordenó estar quieta y responder a sus preguntas. Era inútil.
-Si no puedes responder, alza un dedo; si no quieres, alza dos -le ordenó el padre.
La dama levantó, como costándole un gran esfuerzo, un solo dedo.
A partir de ese momento, los diálogos entre el padre y la dama se volvieron tremendamente lentos y penosos, por lo que se apoderó de la asamblea una sensación general de aburrimiento.
Por fin llegó el 23 de Junio.
Durante la misa, la dama empezó a ponerse muy rara. Eran algo más de las tres, y su salida estaba anunciada para las cinco.
De repente, el padre ordenó a la dama: -¡Levántate y vomita!
Con suma dificultad se fue incorporando, hasta quedar arrodillada y dieron comienzo sus convulsiones.
-¡Vomita! -volvió a ordenarle el implacable padre Veronesi.
Con grandes arcadas, con un esfuerzo sobrehumano, la escena alcanzó el paroxismo.
Al cabo de unos minutos horribles, una materia de aspecto biliosos fue a parar a la palangana. Poca cosa.
Medio ahogada, totalmente desquiciada, la dama no vomitó nada más y fue necesario concederle un respiro.
-Son las cuatro y treinta y cinco minutos -anunció el padre consultando su reloj.
¡Con toda la autoridad que se me otorga, te ordeno, espíritu inmundo, que salgas inmediatamente de este cuerpo! Si sales pronto, te confinaré al desierto, en el centro del Sahara. De lo contrario, te enviaré al infierno.
Era preciso terminar. La frente y el cuero cabelludo de la posesa se arrugaron de manera nunca vista ante las palabras conminatorias del padre. Era un semblante aterrador, y sus músculos estaban completamente desajustados. Parecía como si las pupilas fuesen a saltar de las órbitas, y el labio inferior, muy hinchado, caía como muerto.
En medio del atroz silencio, la dama retrocedió muy pálida. De sus labios surgió de pronto un alarido infernal.
-!VOOOOYYYY!
Incontrolable, se precipitó hacia la palangana y vomitó en abundancia.
Después de la violenta emoción, la dama volvió a su ser natural, muy asombrada. El padre Veronesi la tocó con la estola y le impuso las manos.
-Ya estoy curada -dijo ella, sencillamente.
Ni las manos del padre ni la estola provocaron en la dama el menor estremecimiento. Aliviada, sonreía y la devoción de los asistentes creció de punto.
De todos modos, el padre quería saber de la "bola". Entonces, el doctor cogió su bastón, revolvió en la palangana y apareció envuelta en una especia de tejido bellísimo por su colorido.
De todos modos, la alegría producida por la "liberación" de la dama, se vio ensombrecida por otros asuntos menos risueños. Tan solo unos meses después de todas aquellas sesiones, el padre Veronesi vio llegar al convento a la dama. ¿Qué ocurría?
Es la venganza de Isabó.
Nadie puede vivir en paz.
La noticia ya corría por doquier. Pronto, el párroco tuvo que admitir que le resultaba imposible seguir viviendo en su casa: se abrían puertas y ventanas, y golpeaban frenéticamente. Toda la noche se escuchaban lúgubres deslizamientos...
La madre del párroco tampoco lograba conciliar el sueño y el mismo párroco terminó por perder los estribos. Llegó al punto de pedirle a un matón del pueblo que durmiese en su habitación. El matón aceptó.
Sin embargo, la primera noche, a los primeros alborotos, se vio que tal medida era inútil. El padre salió de su habitación y corrió escalera arriba para reunirse con su anciana madre. El matón, al no poder seguirle, saltó por la ventana.
La dama, todo lo oía desde la capilla.
En el última sesión de exorcismo, la dama, muy despacio y en silencio, abandonó el sillón y se deslizó hasta quedar tendida en una colchoneta. El padre Veronesi le ordenó estar quieta y responder a sus preguntas. Era inútil.
-Si no puedes responder, alza un dedo; si no quieres, alza dos -le ordenó el padre.
La dama levantó, como costándole un gran esfuerzo, un solo dedo.
A partir de ese momento, los diálogos entre el padre y la dama se volvieron tremendamente lentos y penosos, por lo que se apoderó de la asamblea una sensación general de aburrimiento.
Por fin llegó el 23 de Junio.
Durante la misa, la dama empezó a ponerse muy rara. Eran algo más de las tres, y su salida estaba anunciada para las cinco.
De repente, el padre ordenó a la dama: -¡Levántate y vomita!
Con suma dificultad se fue incorporando, hasta quedar arrodillada y dieron comienzo sus convulsiones.
-¡Vomita! -volvió a ordenarle el implacable padre Veronesi.
Con grandes arcadas, con un esfuerzo sobrehumano, la escena alcanzó el paroxismo.
Al cabo de unos minutos horribles, una materia de aspecto biliosos fue a parar a la palangana. Poca cosa.
Medio ahogada, totalmente desquiciada, la dama no vomitó nada más y fue necesario concederle un respiro.
-Son las cuatro y treinta y cinco minutos -anunció el padre consultando su reloj.
¡Con toda la autoridad que se me otorga, te ordeno, espíritu inmundo, que salgas inmediatamente de este cuerpo! Si sales pronto, te confinaré al desierto, en el centro del Sahara. De lo contrario, te enviaré al infierno.
Era preciso terminar. La frente y el cuero cabelludo de la posesa se arrugaron de manera nunca vista ante las palabras conminatorias del padre. Era un semblante aterrador, y sus músculos estaban completamente desajustados. Parecía como si las pupilas fuesen a saltar de las órbitas, y el labio inferior, muy hinchado, caía como muerto.
En medio del atroz silencio, la dama retrocedió muy pálida. De sus labios surgió de pronto un alarido infernal.
-!VOOOOYYYY!
Incontrolable, se precipitó hacia la palangana y vomitó en abundancia.
Después de la violenta emoción, la dama volvió a su ser natural, muy asombrada. El padre Veronesi la tocó con la estola y le impuso las manos.
-Ya estoy curada -dijo ella, sencillamente.
Ni las manos del padre ni la estola provocaron en la dama el menor estremecimiento. Aliviada, sonreía y la devoción de los asistentes creció de punto.
De todos modos, el padre quería saber de la "bola". Entonces, el doctor cogió su bastón, revolvió en la palangana y apareció envuelta en una especia de tejido bellísimo por su colorido.
De todos modos, la alegría producida por la "liberación" de la dama, se vio ensombrecida por otros asuntos menos risueños. Tan solo unos meses después de todas aquellas sesiones, el padre Veronesi vio llegar al convento a la dama. ¿Qué ocurría?
Es la venganza de Isabó.
Nadie puede vivir en paz.
lunes, 1 de marzo de 2010
ELLA
Contaban de un hombre que se enamoró de una chica, una joven vivaz, inteligente. Le aportaba la tranquilidad, la fortaleza e ilusión de la que él siempre ha carecido.
Este hombre sufría ya que sabía que no era real. Solo se veían por la red. Todo eran impedimentos para poder juntarse.
Se enamoró de una mujer completamente imaginaria que con palabras su corazón penetraba.
Desapareció sin explicación.
Jugando con su corazón.
Ella se cambió hasta el nombre.
Ya no sabe de ella ni por e-mail.
No dejaba ni un mensaje de texto.
Ya no respondía ni al teléfono.
Será que se busco a otro.
Sigue buscando pero no aparece. Su amor crece y crece.
A veces sufre el que menos se lo merece.
Él sigue llorando por días, por meses, gritando ¡VUELVE! para que el sufrimiento cese.
Solo le queda una foto.
Él día a día se va derrumbando.
Decía: "me agoto y me quedo con el corazón roto".
Sigue buscando, de amor enfermando porque de su vida tiene el control remoto.
Enfermo de amor, borracho y loco.
El mundo exterior consiguió llevarse a su amada e idealizada figura.
Él la sigue buscando y buscando.
Este hombre sufría ya que sabía que no era real. Solo se veían por la red. Todo eran impedimentos para poder juntarse.
Se enamoró de una mujer completamente imaginaria que con palabras su corazón penetraba.
Desapareció sin explicación.
Jugando con su corazón.
Ella se cambió hasta el nombre.
Ya no sabe de ella ni por e-mail.
No dejaba ni un mensaje de texto.
Ya no respondía ni al teléfono.
Será que se busco a otro.
Sigue buscando pero no aparece. Su amor crece y crece.
A veces sufre el que menos se lo merece.
Él sigue llorando por días, por meses, gritando ¡VUELVE! para que el sufrimiento cese.
Solo le queda una foto.
Él día a día se va derrumbando.
Decía: "me agoto y me quedo con el corazón roto".
Sigue buscando, de amor enfermando porque de su vida tiene el control remoto.
Enfermo de amor, borracho y loco.
El mundo exterior consiguió llevarse a su amada e idealizada figura.
Él la sigue buscando y buscando.
miércoles, 10 de febrero de 2010
HISTORIA 3: la dama y el padre: III
¿Quién eres? ¿Que significa eso de Isabó? -Preguntó el padre.
El rostro de la dama cambió varias veces de expresión, con diversos gestos sarcásticos. Después, como para impedir que el exorcista siguiera formulándole preguntas, empezó a insultarlo. Mas no consiguió impresionarle.
-¿De dónde vienes? - Preguntó el padre.
-Me hablas como si yo fuese tu esclavo.
-¡Dime de donde vienes!
¡NO!
La dama volvió violentamente la cabeza y luego se quedó inmóvil. El padre Veronesi reanudó su ataque.
-¡En nombre de Dios, ¿DE DÓNDE VIENES?!
-De lejanos desiertos- apenas audible la contestación.
El grupo de testigos no podía soportar por más tiempo aquella violenta sucesión de rostros mudables, pues la dama pasaba del desdén a la cólera. Sarcástica a veces, siempre violenta, imponía un gran respeto a todos.
-¿Por qué entraste en este cuerpo?- fue la siguiente pregunta.
-Por un fuerte amor del que no se halló correspondencia.
-¿No hay correspondencia por parte de quién?
-¡Eres un estúpido!
-Contesta. ¿Quién no corresponde a ese amor?
-¡Este cuerpo!- gritó la mujer, pegándose un tremendo puñetazo en el pecho.
-¿Y por qué no te corresponde?
-Porque eso no es justo- fue la respuesta de la dama.
-¿O sea que este cuerpo es una víctima tuya?
La dama se echó a reír, una risa insoportable. El semblante resultaba espantoso, ya que para reír no abría la boca.
-¿Cuándo entraste en este cuerpo?
La dama empezó a retorcerse y hubo que sujetarla.
A partir de este momento, la emoción fue creciendo de punto. La dama declaró que el Malo había entrado en su cuerpo por culpa de la asquerosa operación mágica de un brujo. Un vaso de vino, carne de cerdo, unas gotas de sangre y unas imprecaciones habían bastado para ello.
El padre, confundido, tal vez ensordecido por los gritos de la dama, cambió de tema.
-¿Has invadido sólo este cuerpo o los de los demás miembros de la familia también?
-También los de los miembros de la familia.
-Dame una prueba.
-Cuando este cuerpo se siente mal, la familia está indispuesta.
-Simple caso de telepatía.
-¡IDIOTA!
El choque frontal motivó un nuevo cambio de perspectiva.
-¿Cuánto se empleó para entrar en este cuerpo?
-7 Días.
-¿Dónde se llevó a cabo esta entrada?
-Aquí, en una mansión de Piacenza.
-¿En cuál?
-No preguntes... ¡no puedes preguntar! -exclamó la posesa.
-Ahora, VETE -ordenó el padre Veronesi.
-¡NO!
-¡VETE!
-¡JAMÁS!
-¡VETE!
-No, soy Isabó y no me iré.
La tensión llegó al punto culminante. Con un esfuerzo sobrehumano, la dama logró desasirse de las manos que la sujetaban, y se abalanzó contra el padre. Pese a la reacción instantánea de todos los asistentes, la dama logró quitarle la estola morada al padre y la destruyó con los dientes.
-¡Han empleado 7 días para hacerme entrar en este cuerpo! -gritó, echando espuma por la boca, y ¿tú pretendes arrojarme de él?
-¡SAL!
Pero la dama se aplastó aún más contra el suelo, retorciéndose.
Tras varias preguntas y órdenes enérgicas, más o menos bien encaminadas, la dama dejó de gritar.
-¡Saldré cuando arroje la bola que llevo en el vientre!
Todos dedujeron que la bola era el pedazo de cerdo utilizado por el hechicero. Inmediatamente, trajeron una palangana.
-¡Vamos! -ordenó una vez más el padre Veronesi. -¡VOMITA!
Dramáticamente, la dama volvió la cabeza a la palangana y con gran facilidad vomitó algo, que nadie supo lo que era.
Todos estaban agotados, y la dama, después de vomitar, se quedó dormida.
Quizás alguien pensó que aquello era el triunfo. Mas pronto resultó evidente que harían falta más sesiones como la que se había dado lugar.
Dos días después tuvo lugar la segunda sesión.
Una tercera, y en la cuarta, a primeros de Junio y en presencia de las mismas personas, se produjo un diálogo curioso.
-Han ligado 3 plantas y ahora estoy conjurado por tres veces.
-¿Dónde están?
-No soy quien debe enseñarte estas cosas.
-¡En nombre de Dios, te conjuro a que me digas dónde están!
-¡No lo puedo decir!
Al cabo de un largo y penoso silencio, la dama dio dos nombre y dos lugares, indicando que la tercera planta estaba en el fondo del río Po.
-¿Con qué fueron ligadas?
-Con un hilo de lana blanca.
El padre Veronesi pensó que quizá lograría algo si conseguía desligar las malditas plantas.
-¡Enséñame a desligarlas!
-No puedo.
-¿Por qué no?
-Porque cuando se hizo esto, quisieron que no lo revelara.
-¿Cuándo se desligarán?
-2 ya lo están- fue el sorprendente anuncio de la posesa.
-¿Y cuándo quedará desligada la tercera?
-Mientras esté el depósito, la planta no se desligará.
Se dedujo que el misterioso depósito no era otra cosa que la famosa bola que, al parecer, la dama había ingerido siete años antes durante la diabólica operación.
-¿Cuándo saldrá el depósito?
-Cuando quieras, dijo temblando la dama.
-Ahora mismo. Levanta y vomita. ¡VOMITA! Le ordenó.
-No, no vomito. Me niego, hoy has hecho ya demasiado.
-¡En nombre de Dios, haz que esta criatura expulse todo lo que haya absorvido por el maleficio!
Presa de un terrible ataque convulsivo, la dama terminó por vomitar. Después, se fue calmando.
Entre lo declarado por la dama, lo que más había llamado la atención del padre era lo de esas misteriosas plantas ligadas por el hechicero, un segundo personaje y ella misma.
De pronto, tuvo una idea. ¿Por qué no aprovechar uno de los períodos de lucidez de la dama y pedirle explicaciones al respecto? Y así, delante del marido, sin rodeos de ningún tipo, le preguntó si alguna vez había "ligado" plantas. Al oír la pregunta, la mujer quedóse estupefacta.
-Sí, "ligué" una- dijo, sonriendo tímidamente, en el fondo del río Po, porque le habían asegurado que era el método más eficaz para obtener una curación rápida a sus ataques, pues por medio del hilo de lana quedarían aquellos atados a la planta y abandonarían su cuerpo. También confesó que no sabía si en otro lugar había dos personas haciendo lo mismo y admitió que hacer aquello fue contra producente.
En la sesión del 11 de Junio, el padre inquirió:
-¿Qué ha de hacer este cuerpo para no ser invadido?
-Debe entregarse a ese hombre. Debe abrazarle.
Sin dar opción a intervención del padre, añadió que su salida del cuerpo tendría lugar el 23 de Junio de 1920.
Toda esperanza era vana. En una novena sesión, se manifestó un compañero muy poderoso de Isabó: Eslender, pérfido y perverso.
En medio de una terrible tensión, mientras los espectadores del drama se agarraban a sus asientos y la posesa se retorcía en el suelo, la enérgica voz del padre ordenó a Eslender que bajara al infierno rápidamente. Después de expresada esta orden, la mujer se calmó.
-¿A dónde ha ido Eslender?- indagó el padre.
-Al cuerpo de una persona conocida.
-¡¿Eh!? ¡Esto es espantoso! -¿Por qué? apremió a Isabó.
-Porque tú no lo destinaste a ninguna parte.
-¡Mientes!- ¡lo destiné!
-Entonces no fuiste capaz de vencerle. Yo soy más poderoso que tú. Yo soy más veloz de pensamiento que tú; cuando te disponías a darle la orden, yo ya le había dado la mía.
El padre Veronesi como último recurso, tomó la cruz en sus manos y la colocó sobre la cabeza de la dama.
-¿Ha salido?
-Sí, ha salido, a la casa del párroco Pallaroni.
-¿Qué hace allí?
-Habla lenguas extranjeras, grita y desvaría.
Ésta, la novena sesión, acabó en un gran fracaso.
Naturalmente, todos se apresuraron a averiguar qué sucedía en casa del párroco.
El rostro de la dama cambió varias veces de expresión, con diversos gestos sarcásticos. Después, como para impedir que el exorcista siguiera formulándole preguntas, empezó a insultarlo. Mas no consiguió impresionarle.
-¿De dónde vienes? - Preguntó el padre.
-Me hablas como si yo fuese tu esclavo.
-¡Dime de donde vienes!
¡NO!
La dama volvió violentamente la cabeza y luego se quedó inmóvil. El padre Veronesi reanudó su ataque.
-¡En nombre de Dios, ¿DE DÓNDE VIENES?!
-De lejanos desiertos- apenas audible la contestación.
El grupo de testigos no podía soportar por más tiempo aquella violenta sucesión de rostros mudables, pues la dama pasaba del desdén a la cólera. Sarcástica a veces, siempre violenta, imponía un gran respeto a todos.
-¿Por qué entraste en este cuerpo?- fue la siguiente pregunta.
-Por un fuerte amor del que no se halló correspondencia.
-¿No hay correspondencia por parte de quién?
-¡Eres un estúpido!
-Contesta. ¿Quién no corresponde a ese amor?
-¡Este cuerpo!- gritó la mujer, pegándose un tremendo puñetazo en el pecho.
-¿Y por qué no te corresponde?
-Porque eso no es justo- fue la respuesta de la dama.
-¿O sea que este cuerpo es una víctima tuya?
La dama se echó a reír, una risa insoportable. El semblante resultaba espantoso, ya que para reír no abría la boca.
-¿Cuándo entraste en este cuerpo?
La dama empezó a retorcerse y hubo que sujetarla.
A partir de este momento, la emoción fue creciendo de punto. La dama declaró que el Malo había entrado en su cuerpo por culpa de la asquerosa operación mágica de un brujo. Un vaso de vino, carne de cerdo, unas gotas de sangre y unas imprecaciones habían bastado para ello.
El padre, confundido, tal vez ensordecido por los gritos de la dama, cambió de tema.
-¿Has invadido sólo este cuerpo o los de los demás miembros de la familia también?
-También los de los miembros de la familia.
-Dame una prueba.
-Cuando este cuerpo se siente mal, la familia está indispuesta.
-Simple caso de telepatía.
-¡IDIOTA!
El choque frontal motivó un nuevo cambio de perspectiva.
-¿Cuánto se empleó para entrar en este cuerpo?
-7 Días.
-¿Dónde se llevó a cabo esta entrada?
-Aquí, en una mansión de Piacenza.
-¿En cuál?
-No preguntes... ¡no puedes preguntar! -exclamó la posesa.
-Ahora, VETE -ordenó el padre Veronesi.
-¡NO!
-¡VETE!
-¡JAMÁS!
-¡VETE!
-No, soy Isabó y no me iré.
La tensión llegó al punto culminante. Con un esfuerzo sobrehumano, la dama logró desasirse de las manos que la sujetaban, y se abalanzó contra el padre. Pese a la reacción instantánea de todos los asistentes, la dama logró quitarle la estola morada al padre y la destruyó con los dientes.
-¡Han empleado 7 días para hacerme entrar en este cuerpo! -gritó, echando espuma por la boca, y ¿tú pretendes arrojarme de él?
-¡SAL!
Pero la dama se aplastó aún más contra el suelo, retorciéndose.
Tras varias preguntas y órdenes enérgicas, más o menos bien encaminadas, la dama dejó de gritar.
-¡Saldré cuando arroje la bola que llevo en el vientre!
Todos dedujeron que la bola era el pedazo de cerdo utilizado por el hechicero. Inmediatamente, trajeron una palangana.
-¡Vamos! -ordenó una vez más el padre Veronesi. -¡VOMITA!
Dramáticamente, la dama volvió la cabeza a la palangana y con gran facilidad vomitó algo, que nadie supo lo que era.
Todos estaban agotados, y la dama, después de vomitar, se quedó dormida.
Quizás alguien pensó que aquello era el triunfo. Mas pronto resultó evidente que harían falta más sesiones como la que se había dado lugar.
Dos días después tuvo lugar la segunda sesión.
Una tercera, y en la cuarta, a primeros de Junio y en presencia de las mismas personas, se produjo un diálogo curioso.
-Han ligado 3 plantas y ahora estoy conjurado por tres veces.
-¿Dónde están?
-No soy quien debe enseñarte estas cosas.
-¡En nombre de Dios, te conjuro a que me digas dónde están!
-¡No lo puedo decir!
Al cabo de un largo y penoso silencio, la dama dio dos nombre y dos lugares, indicando que la tercera planta estaba en el fondo del río Po.
-¿Con qué fueron ligadas?
-Con un hilo de lana blanca.
El padre Veronesi pensó que quizá lograría algo si conseguía desligar las malditas plantas.
-¡Enséñame a desligarlas!
-No puedo.
-¿Por qué no?
-Porque cuando se hizo esto, quisieron que no lo revelara.
-¿Cuándo se desligarán?
-2 ya lo están- fue el sorprendente anuncio de la posesa.
-¿Y cuándo quedará desligada la tercera?
-Mientras esté el depósito, la planta no se desligará.
Se dedujo que el misterioso depósito no era otra cosa que la famosa bola que, al parecer, la dama había ingerido siete años antes durante la diabólica operación.
-¿Cuándo saldrá el depósito?
-Cuando quieras, dijo temblando la dama.
-Ahora mismo. Levanta y vomita. ¡VOMITA! Le ordenó.
-No, no vomito. Me niego, hoy has hecho ya demasiado.
-¡En nombre de Dios, haz que esta criatura expulse todo lo que haya absorvido por el maleficio!
Presa de un terrible ataque convulsivo, la dama terminó por vomitar. Después, se fue calmando.
Entre lo declarado por la dama, lo que más había llamado la atención del padre era lo de esas misteriosas plantas ligadas por el hechicero, un segundo personaje y ella misma.
De pronto, tuvo una idea. ¿Por qué no aprovechar uno de los períodos de lucidez de la dama y pedirle explicaciones al respecto? Y así, delante del marido, sin rodeos de ningún tipo, le preguntó si alguna vez había "ligado" plantas. Al oír la pregunta, la mujer quedóse estupefacta.
-Sí, "ligué" una- dijo, sonriendo tímidamente, en el fondo del río Po, porque le habían asegurado que era el método más eficaz para obtener una curación rápida a sus ataques, pues por medio del hilo de lana quedarían aquellos atados a la planta y abandonarían su cuerpo. También confesó que no sabía si en otro lugar había dos personas haciendo lo mismo y admitió que hacer aquello fue contra producente.
En la sesión del 11 de Junio, el padre inquirió:
-¿Qué ha de hacer este cuerpo para no ser invadido?
-Debe entregarse a ese hombre. Debe abrazarle.
Sin dar opción a intervención del padre, añadió que su salida del cuerpo tendría lugar el 23 de Junio de 1920.
Toda esperanza era vana. En una novena sesión, se manifestó un compañero muy poderoso de Isabó: Eslender, pérfido y perverso.
En medio de una terrible tensión, mientras los espectadores del drama se agarraban a sus asientos y la posesa se retorcía en el suelo, la enérgica voz del padre ordenó a Eslender que bajara al infierno rápidamente. Después de expresada esta orden, la mujer se calmó.
-¿A dónde ha ido Eslender?- indagó el padre.
-Al cuerpo de una persona conocida.
-¡¿Eh!? ¡Esto es espantoso! -¿Por qué? apremió a Isabó.
-Porque tú no lo destinaste a ninguna parte.
-¡Mientes!- ¡lo destiné!
-Entonces no fuiste capaz de vencerle. Yo soy más poderoso que tú. Yo soy más veloz de pensamiento que tú; cuando te disponías a darle la orden, yo ya le había dado la mía.
El padre Veronesi como último recurso, tomó la cruz en sus manos y la colocó sobre la cabeza de la dama.
-¿Ha salido?
-Sí, ha salido, a la casa del párroco Pallaroni.
-¿Qué hace allí?
-Habla lenguas extranjeras, grita y desvaría.
Ésta, la novena sesión, acabó en un gran fracaso.
Naturalmente, todos se apresuraron a averiguar qué sucedía en casa del párroco.
martes, 2 de febrero de 2010
Historia 3: La dama y el padre II
Sabedora de que un párroco de las colinas de Piacenza era célebre por sus bendiciones, decidió ir a verle un domingo. En un carruaje con caballos, acompañada de su marido y sus padres, emprendió la marcha.
Al parecer, el viaje fue normal hasta que, de repente, los caballos frenaron en seco, rígidos, con el cuello muy estirado. Ni los más fuertes trallazos lograron hacer que avanzaran un centímetro. En ese instante, la dama saltó fuera del coche y se zafó de su marido. Fue imposible detenerla, y la mujer, siempre según ella, echó a volar.
Casi a un metro por encima del suelo, sobrevoló los campos y remontó la colina donde estaba la iglesia. Había mucha gente agrupada ante la puerta y su espectacular llegada produjo una reacción indescriptible. Los perros ladraban, las gallinas revoloteaban y todos soltaron un grito de terror, abriéndole paso.
La dama acertó a entrar por la puerta entreabierta de la iglesia, y cayó justo frente al altar mayor, donde estaba colocado un cuadro de San Expedito.
Allí se quedó hasta que el párroco, sin preguntarle nada, la bendijo en medio de una multitud de curiosos. Inmediatamente volvió en sí y durante varios días se comportó de un modo completamente normal.
La dama en cuestión le preguntó al padre Veronesi qué opinaba de su relato, y el padre, con paciencia, comprensivamente, admitió que todo aquello era muy raro, pidiéndole que volviera a verle siempre que quisiera. Si él no estaba, siempre encontraría a algunos de los hermanos.
A los pocos días, la dama volvió al convento. El padre Veronesi la atendió en persona. ¿Podía bendecirla? La dama se instaló junto a una columna del presbiterio, y así pretendió recibir la bendición, a lo que el padre no se opuso, dando comienzo a sus plegarias.
La dama, que le escuchaba con gran recogimiento y devoción, cerró los ojos, y de pronto, empezó a cantar. Su canto era hermoso y hondamente conmovedor. Tan poderoso era, que atrajo a todos los niños que jugaban en la plaza y en torno a la iglesia.
Asimismo, el padre Focaccia, que andaba por allí, quedóse maravillado. Sin embargo, mientras el padre Veronesi proseguía impertérrito sus oraciones, la dama pasó de la armonía al caos. Dejó de cantar y, sin moverse, empezó a proferir frases coléricas en una lengua desconocida. Pronto se oyeron unas maldiciones.
Aquella noche, el padre Focaccia fue a ver al padre Veronesi.
- Preguntó el padre Focaccia: ¿Qué piensa, padre, de tan rara señora?
-Pues creo que es un caso normal de histeria. No estoy muy impresionado porque en el manicomio he visto casos muy parecidos. Sin embargo, el padre Focaccia, que no estaba acostumbrado a tales casos, tenía una hipótesis completamente distinta. Según él, la dama en cuestión estaba verdaderamente endemoniada.
Primero, el padre Veronesi se negó a dejarse convencer, más ante la insistencia del otro, le entraron dudas y a la mañana siguiente fue a ver al monseñor Pellicari. Naturalmente, ante el alto dignatario de la iglesia repitió su opinión respecto al histerismo, mas el obispo le formuló ciertas preguntas y llegó a la conclusión de que el padre Focaccia tenía razón. Entonces, le ordenó a Veronesi que exorcizase a la nueva obsesa. No había más remedio que obedecer.
De todas formas, el padre Veronesi fue a ver al director del manicomio de Piacenza. El doctor Lupi era amigo suyo y pudo exponerle el caso con entera confianza. Ambos convinieron en que el doctor asistiría a todas las sesiones de exorcismo. Acto seguido, el padre fue en busca de otras personas, pues necesitaba unos testigos inteligentes y templados. Luego, se puso de acuerdo con el padre Justino, que era un excelente taquígrafo. El padre Veronesi deseaba proceder con la máxima seguridad y con rigor, y cumplió integramente las normas del ritual romano.
El 21 de Mayo de 1920 , después del mediodía, la posesa dama fue llevada a un sillón de mimbre colocado frente al altar mayor de la capilla de Santa María de Campania. No opuso, por lo visto, resistencia alguna, y tras ella, en un semicirculo, se hallaban sentados todos los testigos. A la derecha del altar se situó el doctor Lupi, y a la izquierda, en un pupitre asaz incómodo, el padre Justino, dispuesto a no perder taquigráficamente ni una sola palabra. Sobre una mesita, a su lado, había un recipiente con agua bendita, un hisopo, una sobrepelliz morada y una estola del mismo color. La tensión entre los reunidos era enorme.
El padre Veronesi entró majestuosamente y subió las gradas del altar. La posesa no interrumpió la misa en ningún momento.
Terminada la santa ceremonia, Veronesi comenzó a prepararse; el exorcismo iba a comenzar.
A continuación, todos los asistentes rezaron y el padre entonó el Salmo 53.
Lo mismo que durante la misa, la dama permaneció en plena calma, aunque era evidente que su tranquilidad era excesiva, falsa, postiza. Estaba rígida, inmóvil, con la mirada ausente.
La voz del exorcista resonaba en la pequeña capilla y la tensión general era enorme. La calma de la posesa dama presagiaba, sin duda, algo espantoso.
Después de las letanías, el exorcista llamó solemnemente a Dios.
Esto ya fue demasiado. De repente, ese llamamiento sacó a la dama de su ensueño. Levantó rápidamente los brazos, los bajó lentamente y se tomó las puntas de los pies con las manos. Es de imaginar la reacción de los testigos al ver que, doblada hacia delante, la dama daba un prodigioso salto hacia delante. Después de esta pirueta, se desenroscó y quedó inmóvil en el suelo, completamente estirada. Su rostro, terriblemente contraído, era una verdadera mueca de odio. Al igual que las palabras que espetó al exorcista.
- ¿Quién eres tú, que osas medirte conmigo? ¿No sabes que soy Isabó, el de las largas alas y los poderosos puños?
Todo lo demás fueron insultos. El ataque diabólico fue tan extremado, tan repentino e incontenible, que el padre Veronesi estuvo a punto de ser derrotado.
Durante un instante, la dama guardó silencio. El diablo no dijo, o repitió su nombre, ni indicó el día de su salida de aquel cuerpo.
Al parecer, el viaje fue normal hasta que, de repente, los caballos frenaron en seco, rígidos, con el cuello muy estirado. Ni los más fuertes trallazos lograron hacer que avanzaran un centímetro. En ese instante, la dama saltó fuera del coche y se zafó de su marido. Fue imposible detenerla, y la mujer, siempre según ella, echó a volar.
Casi a un metro por encima del suelo, sobrevoló los campos y remontó la colina donde estaba la iglesia. Había mucha gente agrupada ante la puerta y su espectacular llegada produjo una reacción indescriptible. Los perros ladraban, las gallinas revoloteaban y todos soltaron un grito de terror, abriéndole paso.
La dama acertó a entrar por la puerta entreabierta de la iglesia, y cayó justo frente al altar mayor, donde estaba colocado un cuadro de San Expedito.
Allí se quedó hasta que el párroco, sin preguntarle nada, la bendijo en medio de una multitud de curiosos. Inmediatamente volvió en sí y durante varios días se comportó de un modo completamente normal.
La dama en cuestión le preguntó al padre Veronesi qué opinaba de su relato, y el padre, con paciencia, comprensivamente, admitió que todo aquello era muy raro, pidiéndole que volviera a verle siempre que quisiera. Si él no estaba, siempre encontraría a algunos de los hermanos.
A los pocos días, la dama volvió al convento. El padre Veronesi la atendió en persona. ¿Podía bendecirla? La dama se instaló junto a una columna del presbiterio, y así pretendió recibir la bendición, a lo que el padre no se opuso, dando comienzo a sus plegarias.
La dama, que le escuchaba con gran recogimiento y devoción, cerró los ojos, y de pronto, empezó a cantar. Su canto era hermoso y hondamente conmovedor. Tan poderoso era, que atrajo a todos los niños que jugaban en la plaza y en torno a la iglesia.
Asimismo, el padre Focaccia, que andaba por allí, quedóse maravillado. Sin embargo, mientras el padre Veronesi proseguía impertérrito sus oraciones, la dama pasó de la armonía al caos. Dejó de cantar y, sin moverse, empezó a proferir frases coléricas en una lengua desconocida. Pronto se oyeron unas maldiciones.
Aquella noche, el padre Focaccia fue a ver al padre Veronesi.
- Preguntó el padre Focaccia: ¿Qué piensa, padre, de tan rara señora?
-Pues creo que es un caso normal de histeria. No estoy muy impresionado porque en el manicomio he visto casos muy parecidos. Sin embargo, el padre Focaccia, que no estaba acostumbrado a tales casos, tenía una hipótesis completamente distinta. Según él, la dama en cuestión estaba verdaderamente endemoniada.
Primero, el padre Veronesi se negó a dejarse convencer, más ante la insistencia del otro, le entraron dudas y a la mañana siguiente fue a ver al monseñor Pellicari. Naturalmente, ante el alto dignatario de la iglesia repitió su opinión respecto al histerismo, mas el obispo le formuló ciertas preguntas y llegó a la conclusión de que el padre Focaccia tenía razón. Entonces, le ordenó a Veronesi que exorcizase a la nueva obsesa. No había más remedio que obedecer.
De todas formas, el padre Veronesi fue a ver al director del manicomio de Piacenza. El doctor Lupi era amigo suyo y pudo exponerle el caso con entera confianza. Ambos convinieron en que el doctor asistiría a todas las sesiones de exorcismo. Acto seguido, el padre fue en busca de otras personas, pues necesitaba unos testigos inteligentes y templados. Luego, se puso de acuerdo con el padre Justino, que era un excelente taquígrafo. El padre Veronesi deseaba proceder con la máxima seguridad y con rigor, y cumplió integramente las normas del ritual romano.
El 21 de Mayo de 1920 , después del mediodía, la posesa dama fue llevada a un sillón de mimbre colocado frente al altar mayor de la capilla de Santa María de Campania. No opuso, por lo visto, resistencia alguna, y tras ella, en un semicirculo, se hallaban sentados todos los testigos. A la derecha del altar se situó el doctor Lupi, y a la izquierda, en un pupitre asaz incómodo, el padre Justino, dispuesto a no perder taquigráficamente ni una sola palabra. Sobre una mesita, a su lado, había un recipiente con agua bendita, un hisopo, una sobrepelliz morada y una estola del mismo color. La tensión entre los reunidos era enorme.
El padre Veronesi entró majestuosamente y subió las gradas del altar. La posesa no interrumpió la misa en ningún momento.
Terminada la santa ceremonia, Veronesi comenzó a prepararse; el exorcismo iba a comenzar.
A continuación, todos los asistentes rezaron y el padre entonó el Salmo 53.
Lo mismo que durante la misa, la dama permaneció en plena calma, aunque era evidente que su tranquilidad era excesiva, falsa, postiza. Estaba rígida, inmóvil, con la mirada ausente.
La voz del exorcista resonaba en la pequeña capilla y la tensión general era enorme. La calma de la posesa dama presagiaba, sin duda, algo espantoso.
Después de las letanías, el exorcista llamó solemnemente a Dios.
Esto ya fue demasiado. De repente, ese llamamiento sacó a la dama de su ensueño. Levantó rápidamente los brazos, los bajó lentamente y se tomó las puntas de los pies con las manos. Es de imaginar la reacción de los testigos al ver que, doblada hacia delante, la dama daba un prodigioso salto hacia delante. Después de esta pirueta, se desenroscó y quedó inmóvil en el suelo, completamente estirada. Su rostro, terriblemente contraído, era una verdadera mueca de odio. Al igual que las palabras que espetó al exorcista.
- ¿Quién eres tú, que osas medirte conmigo? ¿No sabes que soy Isabó, el de las largas alas y los poderosos puños?
Todo lo demás fueron insultos. El ataque diabólico fue tan extremado, tan repentino e incontenible, que el padre Veronesi estuvo a punto de ser derrotado.
Durante un instante, la dama guardó silencio. El diablo no dijo, o repitió su nombre, ni indicó el día de su salida de aquel cuerpo.
jueves, 21 de enero de 2010
HISTORIA 3: La dama y el padre
Una dama de aspecto totalmente normal se presentó en la iglesia del convento de Santa María de Campania, en Piacenza. Era una tarde del mes de Mayo de 1920.
La dama allí, encontró al padre Paolo Veronesi, y le pidió la bendición. Una vez bendecida, le preguntó al padre si podía hablar con él a solas unos minutos.
Bien, a las primeras palabras, la dama dejó de comportarse con normalidad. Le contó al padre que todos los días, y sin poder dominarse, bailaba a ritmo de tango durante horas enteras; como si la moviera una fuerza ajena a ella. Y finalmente, caía desmayada. También contó que era capaz de cantar canciones y fragmentos de ópera que nunca había escuchado antes. La armonía de su voz y el carácter incontenible del canto la impresionaban. ¡No era para menos! Además, medio cantando, medio recitando, se dedicaba a aterrorizar a sus hermanas, profetizándoles un final muy próximo y muy trágico, incluido el suyo propio.
Ciertos días, la dama no podía reprimirse y lanzaba, en idiomas extranjeros, alucinantes discursos a multitudes imaginarias. Acababa, finalmente, destruyendo a dentelladas todo lo que hallaba a su paso. Al parecer, de este modo había destrozado su ropa interior y la de su marido.
A veces se deslizaba entre mesas y sillas, maullando fabulosamente. En ocasiones, éstos se tornaban alaridos humanos de intensa potencia, aterrando a vecinos y a su propia familia.
Veía cosas que ocurrían a muchos kilómetros de su casa. Y por lo visto, también era capaz de notables acrobacias. De cuando en cuando, cedía a un impulso irresistible y saltaba de una silla a otra, de una habitación a otra, como en un vuelo.
Estos ataques terminaban cuando caía al suelo, agotada, quedándose completamente inmóvil. Y así pasaba días enteros. Cuando despertaba, su esposo y sus hermanas le contaban que su cuerpo había estado hinchado y ennegrecido de extraña manera.
- Créame, padre, que mi existencia se ha convertido en un verdadero infierno. Soy madre de 2 niños y pienso en la muerte como en un descanso, como en una liberación. -
El padre Paolo Veronesi apenas pudo ocultar un penoso escepticismo. Esto se debía al hecho de ser el capellán del manicomio de Piacenza. Con su enorme experiencia, no necesitaba mucho más para convencerse de que se trataba de un claro caso de histeria.
_¿Han sido estudiadas estas alteraciones? -preguntó el padre.
_Sí, por mucha gente -respondió la dama.
_¿Y hace mucho que suceden? -siguió interrogando el padre.
_Hace 7 años, y he recorrido todos los consultorios clínicos de Piacenza y en todos me han dicho que padezco un proceso histérico.
_Pero usted no está muy convencida... -siguió el padre.
_No, porque jamás fui histérica ni tampoco estoy loca -fue la contundente respuesta de la dama.
Incapaz de volver a visitar a los médicos, la dama contó que a pesar de experimentar bastante repugnancia, se había dedicado a recorrer las iglesias de la región. Estaba convencida de que solamente la ayuda de Dios podía salvarla. Una y otra vez visitó las iglesias, pidiendo siempre la bendición. Estaba convencida de que ésta le procuraría, algún día, el alivio a su mal.
Finalmente, sin saber qué hacer, pues temía que los sacerdotes repetidamente solicitados la tomaran por loca, había acudido a esta nueva capilla.
El padre Veronesi, acostumbrado a tratar con las personas raras del manicomio, la animó a continuar su relato. Y ella le contó entonces una notable anécdota.
..................
martes, 19 de enero de 2010
1+
Ya casi somos familia numerosa.
Me encantaría el día de mañana, poder tener un terreno, como la huerta de mis abuelos, y vivir rodeada de animales (de los de 4 patas y no humanos).
Ahora están Lukas y Misery en casa, Fiera y Charlot en su casa y la última, pero no en ninguna casa, es Tula, que está en una protectora de animales.
Tula es una perra común, que como otros tantos perros, son abandonados porque ya no son cachorros o conllevan mucha responsabilidad o vete a saber... buffff.

Si algún día cuadra y pasamos por Badajoz, iré a verla.
Me encantaría el día de mañana, poder tener un terreno, como la huerta de mis abuelos, y vivir rodeada de animales (de los de 4 patas y no humanos).
Ahora están Lukas y Misery en casa, Fiera y Charlot en su casa y la última, pero no en ninguna casa, es Tula, que está en una protectora de animales.
Tula es una perra común, que como otros tantos perros, son abandonados porque ya no son cachorros o conllevan mucha responsabilidad o vete a saber... buffff.

En uno de esos días que libro y hago un pequeño repaso a los blogs a los que soy asidua, en el refugio de brown, colgaron un post sobre una perra abandonada en Zafra (mmm, creo, no recuerdo muy bien). Cuando vi las fotos de la perrita, se me rompió el corazón y decidí apadrinarla. Por ello abono 5 euros al mes, aunque si puedo, doy un poco más.
Me van contando sus mejoras, algún revés, que los hay dado el estado en el que se encontró.
Si algún día cuadra y pasamos por Badajoz, iré a verla.lunes, 18 de enero de 2010
ERES
Eres quién supo enseñarme. Quién sigue enseñándome.
Has sido el segundo en mi vida pero el primero en amarme.
Conoces hasta la más intima parte de mi cuerpo. Eres dueño de mi cama.
Cuando estés afligido, sabes donde encontrarme.
Y si algún día intentas que te odie, entonces, mi amor se hará más grande.
Has sido el segundo en mi vida pero el primero en amarme.
Conoces hasta la más intima parte de mi cuerpo. Eres dueño de mi cama.
Cuando estés afligido, sabes donde encontrarme.
Y si algún día intentas que te odie, entonces, mi amor se hará más grande.
lunes, 11 de enero de 2010
Pocas Luces

Aquí es donde paso muuuuchas noches. Ese tonto vicio de trabajar para poder vivir.
Por suerte, no es costumbre trabajar como en las condiciones de la foto. Obviamente se ve oscuro, y no porque la cámara del móvil sea una mierda, no no, se fue la luz en el departamento y la ups, falló. Pero, ¿por qué el resto del edificio tenía luz?
Y cómo la aplicación también se fue a tomar vientos, había que coger los avisos a mano, daba igual que no hubiera luz. -Te abres word y los apuntas ahí-. Es lo que se nos dice porque comentamos que apenas se veía para poder escribir en un papel.
La aplicación se reparó en, relativamente, poco tiempo. Tampoco es que se viera mucho mejor. Y es que la luz volvió sobre las siete y media de la mañana. Luego me enteré que la luz no se había arreglado antes porque no se lo dijimos a uno de los trabajadores que acudió al edificio (previa llamada de socorro). ¿No está claro que está oscuro? Un trabajador de verdad lleva un mono currado, las manos curtidas con su uñas con restos de roña, y no un viejo barrigudo con corbata, y seguramente con trajes de marca que no todos pueden tener. Si se hiciera una carrera "reparadora" entre los dos tipos de trabajadores, estoy segura que los primeros ganan abismalmente a los segundos.
Creo que debo plantearme muy seriamente, estudiar algo o buscar otro trabajo, o en su defecto cambiar de campaña, aquí las cosas van de mal en peor.
Y me cago en tó lo que se mueve, como hoy he estado sola, al final se me ha olvidado hacer la nocturnidad al técnico de Sevilla.
martes, 5 de enero de 2010
Final de fiestas
Esta noche vienen los Reyes Magos. Ya termina toda la hipocresía que yo creo que se dan en estas fechas. Termina toda la parafernalia que se monta. No me atraen para nada las fiestas navideñas.
Al final cené sola en Noche Buena, como cualquier otro día de trabajo. La noche fue dura, nos llovieron ostias como panes, y como la coordinadora es tan brillante, la persona que puso de refuerzo es una compañera que sufre bajas consecutivas y de larga duración. Sabe que esa persona no está bien, y aún así, la pone para trabajar. Claro, así pasa lo que pasa, solo dos personas para atender a toda España. Un aplauso para mi jefa. Al menos, dejaron cattering para nosotras, porque otros años no había nada, porque el personal anterior se lo había comido. Es una tontería, pero los detalles, al fin y al cabo, cuentan mucho.
La Navidad, fui a pasarla a casa de mis padres, donde no se hizo nada, ya que es una familia totalmente destructurada con el agravante de que mi madre no está bien de mente. Y para más señal, ese día, antes de acostarme me enteré que mamá fue diciendo que no iba a pasar con ellos la Noche Buena porque me iba por ahí... Sí, claro, me lo pase de coña trabajando 10 horas nocturnas. Eso me dolió...
Por supuesto, Noche Vieja he librado y este año si he comido las uvas. Me divertí porque no dejé que las represalias de mi progenitora volviesen a joderme. Y es que según ella DEBÍA cenar esa noche en su casa. ¿¿Debía?? Más bien yo soy quien decide donde pasar la Noche Vieja o cualquier otra noche o día. Dejé bien claro donde iba a pasarla y claro, como no es lo que ella quiso, pues amenazas, insultos (por las dos partes, que no me callo a estas alturas de la vida). Aparte de quitarme los abrigos o juegos de sábanas que me regaló cuando compré la casa... Pffff, siempre con las cosas materiales, qué aburrimiento, más de lo mismo.
Así que he trabajado Noche Buena, Navidad y hoy, la noche de los Reyes Magos. Otro año más, y me jode, no porque vaya a irme de juerga o yo qué sé, pero trabajar siempre las mismas fiestas me harta, y más cuando la brillante mente de mi jefa me dice que yo debo trabajar Reyes porque no tengo hijos. ¿Por qué debo escuchar y ver tantas tonterías?
Lo dicho, por fin se acaba la Navidad.
Al final cené sola en Noche Buena, como cualquier otro día de trabajo. La noche fue dura, nos llovieron ostias como panes, y como la coordinadora es tan brillante, la persona que puso de refuerzo es una compañera que sufre bajas consecutivas y de larga duración. Sabe que esa persona no está bien, y aún así, la pone para trabajar. Claro, así pasa lo que pasa, solo dos personas para atender a toda España. Un aplauso para mi jefa. Al menos, dejaron cattering para nosotras, porque otros años no había nada, porque el personal anterior se lo había comido. Es una tontería, pero los detalles, al fin y al cabo, cuentan mucho.
La Navidad, fui a pasarla a casa de mis padres, donde no se hizo nada, ya que es una familia totalmente destructurada con el agravante de que mi madre no está bien de mente. Y para más señal, ese día, antes de acostarme me enteré que mamá fue diciendo que no iba a pasar con ellos la Noche Buena porque me iba por ahí... Sí, claro, me lo pase de coña trabajando 10 horas nocturnas. Eso me dolió...
Por supuesto, Noche Vieja he librado y este año si he comido las uvas. Me divertí porque no dejé que las represalias de mi progenitora volviesen a joderme. Y es que según ella DEBÍA cenar esa noche en su casa. ¿¿Debía?? Más bien yo soy quien decide donde pasar la Noche Vieja o cualquier otra noche o día. Dejé bien claro donde iba a pasarla y claro, como no es lo que ella quiso, pues amenazas, insultos (por las dos partes, que no me callo a estas alturas de la vida). Aparte de quitarme los abrigos o juegos de sábanas que me regaló cuando compré la casa... Pffff, siempre con las cosas materiales, qué aburrimiento, más de lo mismo.
Así que he trabajado Noche Buena, Navidad y hoy, la noche de los Reyes Magos. Otro año más, y me jode, no porque vaya a irme de juerga o yo qué sé, pero trabajar siempre las mismas fiestas me harta, y más cuando la brillante mente de mi jefa me dice que yo debo trabajar Reyes porque no tengo hijos. ¿Por qué debo escuchar y ver tantas tonterías?
Lo dicho, por fin se acaba la Navidad.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Miau, Miau
Justo hoy hace una semana que "encontré" una gata.
Hacía poco que me había levantado y estaba preparando la cena, o el desayuno o más bien algo para comer. Estando en la cocina, me extraño que solo estuviera Misery dando el coñazo; ¿y Lukas? Misimisimisi, a ver si viene, y entonces escuche maullidos, pero eran un tanto lejanos y de Lukas no eran, porque ya había venido, estaban los dos junto a mí. Abrí el ventanal de la cocina y en el patio de la finca, allí estaba quien maullaba, un gato negro maullando de frío y pena. Esa es la sensación que recorrió mi cuerpo.
Aún estando en pijama, bajé al portal sin pensar en nada más. Misimisimisi y acudió el gato enseguida a mis pies y entró al portal. Me seguía por las escaleras como cual perro obedeciendo órdenes de su amo.
¡¡Madre del amor hermoso!! ¿Qué hago? Hay 3 gatos en casa y Misery no tiene intención ninguna de tolerarlo y encima tengo que irme a trabajar. Pánico me daba dejarlos solos en casa toda la noche.
Cuando hube terminado de cenar, lo cual fue rápido porque no pude probar bocado, preparé el transportín para meter al gato y llevármelo al trabajo. Y ya vería qué hacía luego, cuando llegara el personal del turno de mañana.
Hasta las cuatro de la mañana, la gata estuvo con el vigilante. Luego nos la subió al departamento y mi compañero y yo comprobamos que es un encanto de gata. Es muy cariñosa, demasiado para ser un gato, la verdad.
Como solo había desayunado, estando en el trabajo tenía el estómago como una montaña rusa. Así que aguante hasta las seis y media de la mañana y me largué a casa con la gata, intentando pasar completamente desapercibida. Y salió bien, pero estoy segura que a la jefa no le haría ni puta gracia que me fuera antes de que llegaran ellas a las siete. Pues ya saben lo que tienen que hacer...
Está claro que no podemos tener 4 gatos. Por espacio y económicamente sale caro y no solo por la comida. He escrito a "El Refugio" y a "Asociación Felina". Las dos dan respuestas similares, aunque la de éste último me ha parecido más concienzuda, por decirlo de alguna manera.
Yo he dicho que si no la reclaman y no hay sitio donde poder dejarla, la llevaré al veterinario para la eutanasia. Él se molestó cuando se lo dije. No soy cruel, amo a los gatos, me encantaría poder quedarme con 20 más, pero... Entonces me preguntó para qué lo había cogido. Por su parte, ante la eutanasia, cree es mejor dejarla en la calle, pero a mí esa idea no me convence; ¿para qué? para que la atropelle un coche, la pille un desgraciad@... o vete tú a saber.
De quienes pasáis por aquí, me encantaría saber lo que opináis. Si alguien tiene una idea o puede colaborar a encontrar una casa donde puedan mimar a la gata.
Help me, please. MIAU.
Hacía poco que me había levantado y estaba preparando la cena, o el desayuno o más bien algo para comer. Estando en la cocina, me extraño que solo estuviera Misery dando el coñazo; ¿y Lukas? Misimisimisi, a ver si viene, y entonces escuche maullidos, pero eran un tanto lejanos y de Lukas no eran, porque ya había venido, estaban los dos junto a mí. Abrí el ventanal de la cocina y en el patio de la finca, allí estaba quien maullaba, un gato negro maullando de frío y pena. Esa es la sensación que recorrió mi cuerpo.
Aún estando en pijama, bajé al portal sin pensar en nada más. Misimisimisi y acudió el gato enseguida a mis pies y entró al portal. Me seguía por las escaleras como cual perro obedeciendo órdenes de su amo.
¡¡Madre del amor hermoso!! ¿Qué hago? Hay 3 gatos en casa y Misery no tiene intención ninguna de tolerarlo y encima tengo que irme a trabajar. Pánico me daba dejarlos solos en casa toda la noche.
Cuando hube terminado de cenar, lo cual fue rápido porque no pude probar bocado, preparé el transportín para meter al gato y llevármelo al trabajo. Y ya vería qué hacía luego, cuando llegara el personal del turno de mañana.
Hasta las cuatro de la mañana, la gata estuvo con el vigilante. Luego nos la subió al departamento y mi compañero y yo comprobamos que es un encanto de gata. Es muy cariñosa, demasiado para ser un gato, la verdad.
Como solo había desayunado, estando en el trabajo tenía el estómago como una montaña rusa. Así que aguante hasta las seis y media de la mañana y me largué a casa con la gata, intentando pasar completamente desapercibida. Y salió bien, pero estoy segura que a la jefa no le haría ni puta gracia que me fuera antes de que llegaran ellas a las siete. Pues ya saben lo que tienen que hacer...
Está claro que no podemos tener 4 gatos. Por espacio y económicamente sale caro y no solo por la comida. He escrito a "El Refugio" y a "Asociación Felina". Las dos dan respuestas similares, aunque la de éste último me ha parecido más concienzuda, por decirlo de alguna manera.
Yo he dicho que si no la reclaman y no hay sitio donde poder dejarla, la llevaré al veterinario para la eutanasia. Él se molestó cuando se lo dije. No soy cruel, amo a los gatos, me encantaría poder quedarme con 20 más, pero... Entonces me preguntó para qué lo había cogido. Por su parte, ante la eutanasia, cree es mejor dejarla en la calle, pero a mí esa idea no me convence; ¿para qué? para que la atropelle un coche, la pille un desgraciad@... o vete tú a saber.
De quienes pasáis por aquí, me encantaría saber lo que opináis. Si alguien tiene una idea o puede colaborar a encontrar una casa donde puedan mimar a la gata.
Help me, please. MIAU.
jueves, 10 de diciembre de 2009
No es tan mala idea
Llevaba 2 días sin hablar con mi madre y he decidido llamarla para hablar un rato con ella. Más bien, para que me cuente sus estupideces. Y así lo hizo y se "calentó" de tal manera que acabó diciéndome que olvidara que tengo madre.
¡¡Genial!! Ya me imagino Noche Buena en mi casa. Cenando sola. Me corro nada más pensarlo.
Pero en esta ocasión no he permitido que me chulee porque me ha salido la vena "vallekana". Y si la llego a tener delante la rajo en canal.
De hecho, ¿tan mala idea es? No tiene amigos ni perrito que le baile. ¿Quién iba a echarla de menos? Además, podría ser práctico. Me serviría como comida para los gatos, aunque Lukas y Misery son bastante remilgados a la hora de comer. No importa, hay muchos gatos y perros callejeros. Y bien cocinada, en unos de esos días a últimos de mes, que no hay casi dinero...
¡¡Genial!! Ya me imagino Noche Buena en mi casa. Cenando sola. Me corro nada más pensarlo.
Pero en esta ocasión no he permitido que me chulee porque me ha salido la vena "vallekana". Y si la llego a tener delante la rajo en canal.
De hecho, ¿tan mala idea es? No tiene amigos ni perrito que le baile. ¿Quién iba a echarla de menos? Además, podría ser práctico. Me serviría como comida para los gatos, aunque Lukas y Misery son bastante remilgados a la hora de comer. No importa, hay muchos gatos y perros callejeros. Y bien cocinada, en unos de esos días a últimos de mes, que no hay casi dinero...
domingo, 6 de diciembre de 2009
PasionesArgentinas
Hice con adelanto, por supuesto, una reserva para ir a cenar a un restaurante argentino del que mi vecina me ha hablado muy bien. Además, el local los viernes y sábados noche, ofrece espectáculo en vivo.
Que mejor oportunidad para comer buena carne y ver bailar tango. Una cosa es que no me atraigan los argentinos y otra que no aprecie sus costumbres.
¡¡Y estuvo genial!! Lo disfrutamos, de verdad. Y en primera línea.
Pedimos un buen vino tinto, que la ocasión lo pintaba (hasta me puse más o menos guapa). Una ensalada con nombre muy enrevesado pero que estaba muy buena, unas brochetas de Don Juan y él iba a pedir un entrecot (creo), pero el camarero le preguntó si había probado el "nosequé" de chorizo. Claro, nosotros no sabíamos y pensábamos que era algo con todo chorizo, pero el camarero dijo que no tenía nada que ver el nombre con lo que realmente era. Y menudo filetaco.
Antes de terminar de cenar, encendieron luces y dieron paso a la presentación del show.
Comenzaron con la Cumparsita. Cuando finalizaron éste, Nelson, explico a los allí presentes un poco de su procedencia. Luego animaron a los clientes a que saliera un chico y una chica para participar en el baile del Tango. Nelson pidió aplausos para "medir" quien lo había hecho mejor. Cómo me preguntó, le dije que me gustó más su compañera con el "voluntario".
Tras ello, él salió solo con un tambor y luego apareció su compañera para bailar... creo que dijeron Chacarera. Pero no estoy segura, el vino había hecho efecto. Bueno, y que los ojos se me iban al culo de Nelson. ¡¡¡AYYYY OMAAAA QUÉ RRRRRICO!!!!!!!
Lo que más me impresionó, es el baile con las bolas. Espectacular. Nos llegaba el aire de éstas al moverse y las manejaba con tanta soltura...
El espectáculo no duró mucho, pero como se dice, si lo bueno es breve, dos veces bueno.
Y aún nos quedaban los postres. Él pidió un sorbete de limón, un poco canijo pero delicioso y yo un panekeke o algo así, flambeado con ron. Y para finalizar unos ricos cafés.
Fue una velada maravillosa.
Que mejor oportunidad para comer buena carne y ver bailar tango. Una cosa es que no me atraigan los argentinos y otra que no aprecie sus costumbres.
¡¡Y estuvo genial!! Lo disfrutamos, de verdad. Y en primera línea.
Pedimos un buen vino tinto, que la ocasión lo pintaba (hasta me puse más o menos guapa). Una ensalada con nombre muy enrevesado pero que estaba muy buena, unas brochetas de Don Juan y él iba a pedir un entrecot (creo), pero el camarero le preguntó si había probado el "nosequé" de chorizo. Claro, nosotros no sabíamos y pensábamos que era algo con todo chorizo, pero el camarero dijo que no tenía nada que ver el nombre con lo que realmente era. Y menudo filetaco.
Antes de terminar de cenar, encendieron luces y dieron paso a la presentación del show.
Comenzaron con la Cumparsita. Cuando finalizaron éste, Nelson, explico a los allí presentes un poco de su procedencia. Luego animaron a los clientes a que saliera un chico y una chica para participar en el baile del Tango. Nelson pidió aplausos para "medir" quien lo había hecho mejor. Cómo me preguntó, le dije que me gustó más su compañera con el "voluntario".
Tras ello, él salió solo con un tambor y luego apareció su compañera para bailar... creo que dijeron Chacarera. Pero no estoy segura, el vino había hecho efecto. Bueno, y que los ojos se me iban al culo de Nelson. ¡¡¡AYYYY OMAAAA QUÉ RRRRRICO!!!!!!!
Lo que más me impresionó, es el baile con las bolas. Espectacular. Nos llegaba el aire de éstas al moverse y las manejaba con tanta soltura...
El espectáculo no duró mucho, pero como se dice, si lo bueno es breve, dos veces bueno.
Y aún nos quedaban los postres. Él pidió un sorbete de limón, un poco canijo pero delicioso y yo un panekeke o algo así, flambeado con ron. Y para finalizar unos ricos cafés.
Fue una velada maravillosa.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Historia 2
Spider trabajaba para los Giovanni como hombre de confianza, lo que significa que hacía el trabajo sucio en el que los Giovanni no querían implicarse personalmente, pero después de un tiempo se cansó de correr todo el riesgo a cambio de unas migajas y mucha "gratitud", por lo que en la última operación se quedó con parte de la mercancía. Los Giovanni le descubrieron y le "invitaron" a la Mansión, pero Spider, sabiendo lo que se le venía encima, se quitó del medio.
Oficialmente, los Giovanni quieren a Spider para recuperar su mercancía, pero la verdad es que le quieren "borrar".
Los Giovanni buscan al vástago llamado Spider, que les ha ofendido gravemente. Tanto el Clan Ventrue como el Brujah están especialmente interesados en encontrarlo, ya que ambos clanes llevan mucho tiempo luchando por un territorio y el apoyo Giovanni sería vital para obtenerlo.
Antes de saber su importancia, la Princesa se va a encontrar con Spider en una zona de la ciudad. Spider va a reaccionar con terriotorialidad.
Solo cuando la Princesa llegue a la Corte, sabrá que el vástago con el que se cruzó es uno de los individuos más buscados de la Corte, aunque de momento, solo los dos Clanes lo saben.
La Princesa oye a dos Brujah discutiendo, uno de ellos dice que tienen que encontrar a Spider antes que los Cerdos Ventrue y el otro objeta que el Clan va a venderse.
El Clan Brujah está dividido, los Antiguos que van a intentar cazar a Spider y canjearlo por el apoyo de los Giovanni, aunque los más jóvenes no están de acuerdo con venderse a los Giovanni.
POR TODO SE PAGA UN PRECIO: Al principio la Princesa sabrá que tanto los Ventrue como los Brujah buscan a Spider, y al parecer solo ella sabe dónde está. Puede decidir entregar la información a cualquiera de los Clanes (obteniendo su gratitud), pero también puede indagar más al respecto...
Oficialmente, los Giovanni quieren a Spider para recuperar su mercancía, pero la verdad es que le quieren "borrar".
Los Giovanni buscan al vástago llamado Spider, que les ha ofendido gravemente. Tanto el Clan Ventrue como el Brujah están especialmente interesados en encontrarlo, ya que ambos clanes llevan mucho tiempo luchando por un territorio y el apoyo Giovanni sería vital para obtenerlo.
Antes de saber su importancia, la Princesa se va a encontrar con Spider en una zona de la ciudad. Spider va a reaccionar con terriotorialidad.
Solo cuando la Princesa llegue a la Corte, sabrá que el vástago con el que se cruzó es uno de los individuos más buscados de la Corte, aunque de momento, solo los dos Clanes lo saben.
La Princesa oye a dos Brujah discutiendo, uno de ellos dice que tienen que encontrar a Spider antes que los Cerdos Ventrue y el otro objeta que el Clan va a venderse.
El Clan Brujah está dividido, los Antiguos que van a intentar cazar a Spider y canjearlo por el apoyo de los Giovanni, aunque los más jóvenes no están de acuerdo con venderse a los Giovanni.
POR TODO SE PAGA UN PRECIO: Al principio la Princesa sabrá que tanto los Ventrue como los Brujah buscan a Spider, y al parecer solo ella sabe dónde está. Puede decidir entregar la información a cualquiera de los Clanes (obteniendo su gratitud), pero también puede indagar más al respecto...
martes, 1 de diciembre de 2009
Historia 1
El Primogénito Ventrue, Vincent, ha orquestado la caída de su discípulo, el Príncipe de la Camarilla, por dos motivos.
Primero, porque le estaba comenzando a resultar difícil controlarlo.
Segundo, porque estaba indagando demasiado sobre los Cainitas y podría haber averiguado la presencia de espías en la Corte.
Después de ser traicionado por los suyos y condenado al letargo, va a escapar uniéndose al Sabbat y convirtiéndose en Azote.
El Príncipe tiene una chiquilla muy rebelde, pero a la que está muy unido.
La chiquilla del Príncipe quería demostrarle su valía después de que éste le echase la bronca. Averiguó que estaba investigando una extraña secta y que poco antes de irse a negociar con los Caittiff había localizado un sitio. Fue allí ella sola y vio a Vincent, el cual la hizo olvidar, pero no se fiaba, así que le indujo a romper la Mascarada frente a varios testigos.
Poco después de que el Príncipe saliera de la ciudad, su chiquilla va a ser capturada por la Primogenitura y acusada de romper la Mascarada. La chiquilla será condenada a muerte y ejecutada de forma sospechosamente rápida, argumentando que su relación con el Príncipe le hacía parcial y no podían esperar a que volviese, porque a la chiquilla del Príncipe había que tratarla como a cualquier otro que hubiese violado la Mascarada.
De todo esto, la Corte va a oír solo rumores porque va a ocurrir a puerta cerrada.
Primero, porque le estaba comenzando a resultar difícil controlarlo.
Segundo, porque estaba indagando demasiado sobre los Cainitas y podría haber averiguado la presencia de espías en la Corte.
Después de ser traicionado por los suyos y condenado al letargo, va a escapar uniéndose al Sabbat y convirtiéndose en Azote.
El Príncipe tiene una chiquilla muy rebelde, pero a la que está muy unido.
La chiquilla del Príncipe quería demostrarle su valía después de que éste le echase la bronca. Averiguó que estaba investigando una extraña secta y que poco antes de irse a negociar con los Caittiff había localizado un sitio. Fue allí ella sola y vio a Vincent, el cual la hizo olvidar, pero no se fiaba, así que le indujo a romper la Mascarada frente a varios testigos.
Poco después de que el Príncipe saliera de la ciudad, su chiquilla va a ser capturada por la Primogenitura y acusada de romper la Mascarada. La chiquilla será condenada a muerte y ejecutada de forma sospechosamente rápida, argumentando que su relación con el Príncipe le hacía parcial y no podían esperar a que volviese, porque a la chiquilla del Príncipe había que tratarla como a cualquier otro que hubiese violado la Mascarada.
De todo esto, la Corte va a oír solo rumores porque va a ocurrir a puerta cerrada.
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